Quejas.
Zumbidos.
Pasiones de la luna.
Torrente elemental.
Suspiro.
Esencia.
Viento.
Nada.
Malabares en el río.
Sólo eso.
Nada más que un silbido.
Nada más.
Por ahora.
¿Y después qué?
Sólo soy el deber.
El deber de ser.
De seguir siendo.
De morir.
Para volver a ser.
Creo que vuelas
sublime corazón,
es medianoche.
¡Calaveras sonámbulas!
¡Mariposas maltrechas!
¡Pero no!
¡Ya no más!
¡Luminosa la noche!
¡Luminosa!
Salpicada de amores.
Estrellas.
Ángeles.
Seres,
que no son todavía,
eternamente.
El espejo de la locura.
Soledad del silencio.
Solo callo y espero.
¡Y es mentira!
¡Mentira!
Nunca pude estar solo.
Nunca pude ser contigo.
Nada más que siendo.
Juntos.
Siempre.
Juntos.
Vanguardistas de la ternura.
Eso éramos. Amor.
Eso es.
Alguien llora.
Lo escucho.
Me congojo.
Un destino de agendas
que se muere.
Después veré quizás,
tus ojos,
quizás,
después.
Pregunto.
Doy vueltas.
Me recuesto.
Insisto.
Pregunto.
Y el espejo me ignora
y me recuerda.
Zumbidos.
Pasiones de la luna.
Torrente elemental.
Suspiro.
Esencia.
Viento.
Nada.
Malabares en el río.
Sólo eso.
Nada más que un silbido.
Nada más.
Por ahora.
¿Y después qué?
Sólo soy el deber.
El deber de ser.
De seguir siendo.
De morir.
Para volver a ser.
Creo que vuelas
sublime corazón,
es medianoche.
¡Calaveras sonámbulas!
¡Mariposas maltrechas!
¡Pero no!
¡Ya no más!
¡Luminosa la noche!
¡Luminosa!
Salpicada de amores.
Estrellas.
Ángeles.
Seres,
que no son todavía,
eternamente.
El espejo de la locura.
Soledad del silencio.
Solo callo y espero.
¡Y es mentira!
¡Mentira!
Nunca pude estar solo.
Nunca pude ser contigo.
Nada más que siendo.
Juntos.
Siempre.
Juntos.
Vanguardistas de la ternura.
Eso éramos. Amor.
Eso es.
Alguien llora.
Lo escucho.
Me congojo.
Un destino de agendas
que se muere.
Después veré quizás,
tus ojos,
quizás,
después.
Pregunto.
Doy vueltas.
Me recuesto.
Insisto.
Pregunto.
Y el espejo me ignora
y me recuerda.
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