Juan Oriental
Poeta que considera el portal su segunda casa
-Qué alegre debe ser, ser horizonte…
Ser horizonte debe ser, me lo imagino,
partir el sentimiento en despedida,
confiado uno que en un futuro habrá,
tiempo y lugar de rehacerlo.
-No, ser horizonte es:
pecado sentimental de despedida
y auto engaño de que en un futuro habrá,
tiempo y lugar a redención.
-Ser horizonte debe ser, entonces,
sabia nostalgia de quien queda
en bien de la ventura de quien parte
regocijado por quimeras de su albur.
-No, ser horizonte es:
Fina nostalgia de algún día,
triste noción del alma derrochada,
chasco, de olla vacía del íntimo arco iris.
-Ser horizonte debe ser, seguro,
severo apremio de la esperanza
que sortea la modestia del terruño
justificando el porqué del horizonte.
-Sí, ser horizonte es:
el ‘puede ser’ de la esperanza
y el “nada como el terruño” del fracaso
de quien se hizo horizonte sin querer…
Pues, triste me es, ser horizonte.
...
Ser horizonte debe ser, me lo imagino,
partir el sentimiento en despedida,
confiado uno que en un futuro habrá,
tiempo y lugar de rehacerlo.
-No, ser horizonte es:
pecado sentimental de despedida
y auto engaño de que en un futuro habrá,
tiempo y lugar a redención.
-Ser horizonte debe ser, entonces,
sabia nostalgia de quien queda
en bien de la ventura de quien parte
regocijado por quimeras de su albur.
-No, ser horizonte es:
Fina nostalgia de algún día,
triste noción del alma derrochada,
chasco, de olla vacía del íntimo arco iris.
-Ser horizonte debe ser, seguro,
severo apremio de la esperanza
que sortea la modestia del terruño
justificando el porqué del horizonte.
-Sí, ser horizonte es:
el ‘puede ser’ de la esperanza
y el “nada como el terruño” del fracaso
de quien se hizo horizonte sin querer…
Pues, triste me es, ser horizonte.
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©Juan Oriental
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