Maroc
Alberto
¿Se perdió la conciencia o,
nunca ha existido?,
en lo tocante querer
o no querer es la cuestión.
Puede que hacerla arder
encima de su sitio,
que es un colchón o la cocina,
como si fuera sólo
una vulgar mujer
es lo que necesité
el móvil phone
o su chauffer,
así dicho en francés
para que quede más chulo
aunque esto sea exógeno
a la reivindicación,
cambiando un poco de tema
y esperando que no tomes a mal
mi errático discurso mientras
we walk by saturn ring
in woooden dreams
while lazy city sleeps
es, ya seguro,
que al amanecer,
sin metáforas,
sencillamente... al amanecer;
alguien note
el vacío de una ausencia
e inventé una excusa
tonta para paliar el miedo
a los restos del amor y la ternura
lanzándose en la distancia
a los fríos mundos del metal que corta
o al calor de las drogas antidepresivas,
calmantes y maravillosamente dulces
al paladar de la tristeza y el desasosiego
que trae el insomnio crudo.
Pienso y me alumbran
neones fluorescentes
que recuerdan esa voz
mientras todo se fotografía
robándome el alma,
será su aliento.
Será su aliento.
Será su aliento
el mismo que me para los relojes
de pensar en ella
y las golpizas
junto a la justificación simple y barata
en un palco deshabitado
que nunca entiendo.
Será su aliento.
Será su aliento
el señor bien vestido
y por cortesía,
será su aliento
el franciscano
que obtuvo para más
de lo necesario,
será su aliento
y los resbalones...
será su aliento.
nunca ha existido?,
en lo tocante querer
o no querer es la cuestión.
Puede que hacerla arder
encima de su sitio,
que es un colchón o la cocina,
como si fuera sólo
una vulgar mujer
es lo que necesité
el móvil phone
o su chauffer,
así dicho en francés
para que quede más chulo
aunque esto sea exógeno
a la reivindicación,
cambiando un poco de tema
y esperando que no tomes a mal
mi errático discurso mientras
we walk by saturn ring
in woooden dreams
while lazy city sleeps
es, ya seguro,
que al amanecer,
sin metáforas,
sencillamente... al amanecer;
alguien note
el vacío de una ausencia
e inventé una excusa
tonta para paliar el miedo
a los restos del amor y la ternura
lanzándose en la distancia
a los fríos mundos del metal que corta
o al calor de las drogas antidepresivas,
calmantes y maravillosamente dulces
al paladar de la tristeza y el desasosiego
que trae el insomnio crudo.
Pienso y me alumbran
neones fluorescentes
que recuerdan esa voz
mientras todo se fotografía
robándome el alma,
será su aliento.
Será su aliento.
Será su aliento
el mismo que me para los relojes
de pensar en ella
y las golpizas
junto a la justificación simple y barata
en un palco deshabitado
que nunca entiendo.
Será su aliento.
Será su aliento
el señor bien vestido
y por cortesía,
será su aliento
el franciscano
que obtuvo para más
de lo necesario,
será su aliento
y los resbalones...
será su aliento.
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