Ricardo López Castro
*Deuteronómico*
En las arcas ecuánimes de sonrisa demagógica,
silban soles de negro ataviados de anillos,
auras concomitantes,
que estallan escondidos,
al igual que el ciprés ensortijado presume de altares y de alturas,
la semilla de un sueño discursivo
ilumina con niebla mi memoria,
en la lógica, amar es la herrumbre de un caballo.
Así crecen los polos, opuestos, por un clímax,
con ansiedades turbias, diamantinas vorágines
donde el hombre sin ti es indispensable
para trazar las curvas kilométricas,
los versos indispuestos, solitarias edades,
que sueldan la cadena,
el eslabón perdido,
los esclavos.
silban soles de negro ataviados de anillos,
auras concomitantes,
que estallan escondidos,
al igual que el ciprés ensortijado presume de altares y de alturas,
la semilla de un sueño discursivo
ilumina con niebla mi memoria,
en la lógica, amar es la herrumbre de un caballo.
Así crecen los polos, opuestos, por un clímax,
con ansiedades turbias, diamantinas vorágines
donde el hombre sin ti es indispensable
para trazar las curvas kilométricas,
los versos indispuestos, solitarias edades,
que sueldan la cadena,
el eslabón perdido,
los esclavos.