Si conoces a esa mujer,
dile..., que aún la espero sentado en mi baúl,
repleto de ilusiones,
atestado de humedad,
que se espera por salir,
dile..., que he tejido reuniones diversas
entre un café y una pieza.
Si conoces a esa mujer,
avísale....., que estoy lleno de melancolía
y que mi corazón se sienta
a platicar con mi alma,
y ya no saben que hacer conmigo,
que les estoy haciendo daño,
pues la soledad se ha instalado en mis besos
y ya no recuerdo que colores tienen.
Si conoces a esa mujer,
coméntale...., que me someto a la letanía de la rutina,
y que ésta se ha vuelto mi tiempo,
que transito arrastrando los pies
y no hay atisbo siquiera a encontrarla,
se me ha perdido como un toque mágico,
de un hechicero engreído,
que la ha escondido en algún misterioso lugar,
donde mis quimeras ya se han cansado de pasear.
Si conoces a esa mujer,
sugiérele..., que la irisaré con danzas interminables,
que de sensaciones poblaré sus piel,
que la haré arrebatarse de emoción
con cada uno de mis versos,
que de mi pluma brotará sugerente, furiosa, hermosa,
para llenar sus oídos de placenteros sonidos,
para cubrir sus quejidos de mis alientos señeros,
para liar tejidos de seda,
que rueden y se enreden tibios,
por entre sus planicies,
que mis dedos persuadirán.
Si conoces a esa mujer,
menciónale...., que el tiempo me está acabando,
y que sólo el instinto ayuda en mi itinerario,
urgiendo su aparición,
que el abatimiento se ensaña con mi fantasma,
y que ya estoy fatigado de llamarte.......