Cafla
Poeta recién llegado
Me estoy atribulando, desesperando,
al esclarecer que quizás era cierto,
de que no era mentira de lo que yo creía,
sólo existe uno,
el sentimiento es uno y por uno.
Me veo patética tratando de querer sentir
lo que sentíamos por alguien más,
trasladarlo a lo que por tantos años nos liamos.
Entonces como vamos a seguir, como si nada.
Es sumamente triste saber que no lo vamos a sentir otra vez,
y aunque no lo quería sentir nunca más,
no deja de asustarme que continúe sintiéndolo por ti.
Si bien no seguimos, no volvimos, no lo haremos,
esto sigue mortificándome y el benigno tiempo y
otras distracciones oscurecen todo lo que tengo que cargar a diario.
Te cargo a ti, a mí, consecuencias de mis pésimas determinaciones
y cómo recuerdo la última vez juntos,
cómo habías notado lo que sucedía,
cómo sabías que omitía y tú no fuiste capaz de preguntar.
Los dos somos unos cobardes,
pero al menos el egoísmo disminuye cada vez,
Hasta puedo decir que ya no queda nada de eso,
ni siquiera apareces para confundirme o
para tratar de repeler a los demás o
dejarme un escudo para no recibir ni abrirme a otro.
Hasta eso extraño de ti, pero no puedo abrir otra vez
esta perenne herida que nos aqueja,
no otra vez, no más,
necesitamos descansar y únicamente ser.
al esclarecer que quizás era cierto,
de que no era mentira de lo que yo creía,
sólo existe uno,
el sentimiento es uno y por uno.
Me veo patética tratando de querer sentir
lo que sentíamos por alguien más,
trasladarlo a lo que por tantos años nos liamos.
Entonces como vamos a seguir, como si nada.
Es sumamente triste saber que no lo vamos a sentir otra vez,
y aunque no lo quería sentir nunca más,
no deja de asustarme que continúe sintiéndolo por ti.
Si bien no seguimos, no volvimos, no lo haremos,
esto sigue mortificándome y el benigno tiempo y
otras distracciones oscurecen todo lo que tengo que cargar a diario.
Te cargo a ti, a mí, consecuencias de mis pésimas determinaciones
y cómo recuerdo la última vez juntos,
cómo habías notado lo que sucedía,
cómo sabías que omitía y tú no fuiste capaz de preguntar.
Los dos somos unos cobardes,
pero al menos el egoísmo disminuye cada vez,
Hasta puedo decir que ya no queda nada de eso,
ni siquiera apareces para confundirme o
para tratar de repeler a los demás o
dejarme un escudo para no recibir ni abrirme a otro.
Hasta eso extraño de ti, pero no puedo abrir otra vez
esta perenne herida que nos aqueja,
no otra vez, no más,
necesitamos descansar y únicamente ser.