Quiero quedarme
en tus versos hasta tarde.
Afuera llueve. Quiero tocarte
con cautela como si este abrazo
fuese un libro prestado,
un vals prohibido,
una secuela.
No sé si dejarte
llorar hasta que te quedes
dormida,
prefiero
pedir asilo
en tus frases o esperar
a que tu piel se acostumbre:
a mi manera,
quiero quedarme
en tus versos hasta tarde,
sentir que tu vestido se ha mojado
al sereno de la noche
o mi contacto,
y entrar en tu recuerdo
hasta no dar pie,
si es que hubo un río.
Última edición: