• MundoPoesía se ha renovado! Nuevo diseño y nuevas funciones. Ver cambios

Si es verdad

Pedro Olvera

#ElPincheLirismo
Podríamos hacer pan de grietas, saber a qué sabe
camino al manicomio
(si es verdad que te estás volviendo loca, como dices),
o quitarnos el calzado
y no dejar que el camino trepe por nuestras piernas,
caminar o correr hasta que pisar el pasto sea volar,
hasta que meterse al último ojo de agua
sea desaparecer de la mirada del cielo obtuso,
que se imagine apenas lo que hacemos en tan leve fluir
y con toda esa transparencia.

Podríamos ignorar que llegamos a nosotros
casi sin nosotros, sonriendo en hebras
como una gota de tinta en el vaso a medias aguas,
y hacer pastel de grietas con esta especie de suavidad
sorprendida de nuestros gestos,
hamacas en tus pestañas, puesta de sol que parpadeas,
darlo de comer a las palomas del centro,
a los peces del estanque, o a las palomas y los peces
que nos nadan y nos vuelan.

Podríamos hacer de esta ternura a destiempo
un discurso de esperanza: nos besamos para sembrar
nubes, para repartir la lluvia donde nada
crece, nos bañamos más que juntos cuando lloramos
para ahorrar agua y ojos;
o podríamos hacer galletas con las rendijas del corazón
y saborear su insospechada fecha de caducidad
camino al registro civil
(si es verdad, como sospecho, que me estoy volviendo loco).

18 de marzo de 2024
 
Última edición:
Podríamos hacer pan de grietas, saber a qué sabe
camino al manicomio
(si es verdad que te estás volviendo loca, como dices)
o quitarnos el calzado
y no dejar que el camino trepe por nuestras piernas,
caminar o correr hasta que pisar el pasto sea volar,
hasta que meterse al último ojo de agua
sea desaparecer de la mirada del cielo obtuso,
que se imagine apenas lo que hacemos en tan leve fluir
y con toda esa transparencia.

Podríamos ignorar que llegamos a nosotros
casi sin nosotros, sonriendo en hebras
como una gota de tinta en el vaso a medias aguas,
y hacer pastel de grietas con esta especie de suavidad
sorprendida de nuestros gestos,
hamacas en tus pestañas, puesta de sol que parpadeas,
darlo de comer a las palomas del centro,
a los peces del estanque, o a las palomas y los peces
que nos nadan y nos vuelan.

Podríamos hacer de esta ternura a destiempo
un discurso de esperanza: nos besamos para sembrar
nubes, para repartir la lluvia donde nada
crece, nos bañamos más que juntos cuando lloramos
para ahorrar agua y ojos;
o podríamos hacer galletas de rendijas en el corazón
y saborear su insospechada fecha de caducidad
camino al registro civil
(si es verdad, como digo, que me estoy volviendo loco).

18 de marzo de 2024
Agradece a tu locura por esa percepción tan centelleante.
Un abrazo, Pedro.
 
Podríamos hacer pan de grietas, saber a qué sabe
camino al manicomio
(si es verdad que te estás volviendo loca, como dices)
o quitarnos el calzado
y no dejar que el camino trepe por nuestras piernas,
caminar o correr hasta que pisar el pasto sea volar,
hasta que meterse al último ojo de agua
sea desaparecer de la mirada del cielo obtuso,
que se imagine apenas lo que hacemos en tan leve fluir
y con toda esa transparencia.

Podríamos ignorar que llegamos a nosotros
casi sin nosotros, sonriendo en hebras
como una gota de tinta en el vaso a medias aguas,
y hacer pastel de grietas con esta especie de suavidad
sorprendida de nuestros gestos,
hamacas en tus pestañas, puesta de sol que parpadeas,
darlo de comer a las palomas del centro,
a los peces del estanque, o a las palomas y los peces
que nos nadan y nos vuelan.

Podríamos hacer de esta ternura a destiempo
un discurso de esperanza: nos besamos para sembrar
nubes, para repartir la lluvia donde nada
crece, nos bañamos más que juntos cuando lloramos
para ahorrar agua y ojos;
o podríamos hacer galletas de rendijas en el corazón
y saborear su insospechada fecha de caducidad
camino al registro civil
(si es verdad, como digo, que me estoy volviendo loco).

18 de marzo de 2024
Muy hermosas imágenes trasroscadas , me encanta. Muchas suerte.
 
Podríamos hacer pan de grietas, saber a qué sabe
camino al manicomio
(si es verdad que te estás volviendo loca, como dices)
o quitarnos el calzado
y no dejar que el camino trepe por nuestras piernas,
caminar o correr hasta que pisar el pasto sea volar,
hasta que meterse al último ojo de agua
sea desaparecer de la mirada del cielo obtuso,
que se imagine apenas lo que hacemos en tan leve fluir
y con toda esa transparencia.

Podríamos ignorar que llegamos a nosotros
casi sin nosotros, sonriendo en hebras
como una gota de tinta en el vaso a medias aguas,
y hacer pastel de grietas con esta especie de suavidad
sorprendida de nuestros gestos,
hamacas en tus pestañas, puesta de sol que parpadeas,
darlo de comer a las palomas del centro,
a los peces del estanque, o a las palomas y los peces
que nos nadan y nos vuelan.

Podríamos hacer de esta ternura a destiempo
un discurso de esperanza: nos besamos para sembrar
nubes, para repartir la lluvia donde nada
crece, nos bañamos más que juntos cuando lloramos
para ahorrar agua y ojos;
o podríamos hacer galletas con las rendijas del corazón
y saborear su insospechada fecha de caducidad
camino al registro civil
(si es verdad, como sospecho, que me estoy volviendo loco).

18 de marzo de 2024
No, no es verdad. No te estás volviendo loco: lo estás desde siempre.
Sucede que ahora te estás volviendo viejo, mimoso, maaas baboso, y "muertito con libreta de matrimonio", jajajajaj :p ¡Qué feliz soy! :D
Voy ahorrando pal arroz.
Abrazos sin chancla, solo por hoy.
Te quiero, Don Pedro.
 
No, no es verdad. No te estás volviendo loco: lo estás desde siempre.
Sucede que ahora te estás volviendo viejo, mimoso, maaas baboso, y "muertito con libreta de matrimonio", jajajajaj :p ¡Qué feliz soy! :D
Voy ahorrando pal arroz.
Abrazos sin chancla, solo por hoy.
Te quiero, Don Pedro.
No seas así, MiRomi, es una salvajada eso de arrojar arroz; mejor dáselo al Menso que tanto amas: ¿no te da tristeza que solo haga una comida cada dos días? El muy idioto cree que se puede vivir nada más de pensar en ti todo el tiempo... igual que tú, claro, pero al menos trabajaste, o hiciste como que trabajaste en tus años mozos, y como buena servidora del Estado, recibes las copiosas pensiones de papá Miley, tan generoso y equilibrado, para darte el lujo de vivir escribiendo tus poemas románticos inspirados en cucarachos, lagartijotes y pseudoanacondos. :D:D:D

Además, no he firmado nada, ni mi acta de defunción. Yo solo digo: los locos no saben que están locos; solo soy una voz en tu cabeza. :eek:
 
Podríamos hacer pan de grietas, saber a qué sabe
camino al manicomio
(si es verdad que te estás volviendo loca, como dices),
o quitarnos el calzado
y no dejar que el camino trepe por nuestras piernas,
caminar o correr hasta que pisar el pasto sea volar,
hasta que meterse al último ojo de agua
sea desaparecer de la mirada del cielo obtuso,
que se imagine apenas lo que hacemos en tan leve fluir
y con toda esa transparencia.

Podríamos ignorar que llegamos a nosotros
casi sin nosotros, sonriendo en hebras
como una gota de tinta en el vaso a medias aguas,
y hacer pastel de grietas con esta especie de suavidad
sorprendida de nuestros gestos,
hamacas en tus pestañas, puesta de sol que parpadeas,
darlo de comer a las palomas del centro,
a los peces del estanque, o a las palomas y los peces
que nos nadan y nos vuelan.

Podríamos hacer de esta ternura a destiempo
un discurso de esperanza: nos besamos para sembrar
nubes, para repartir la lluvia donde nada
crece, nos bañamos más que juntos cuando lloramos
para ahorrar agua y ojos;
o podríamos hacer galletas con las rendijas del corazón
y saborear su insospechada fecha de caducidad
camino al registro civil
(si es verdad, como sospecho, que me estoy volviendo loco).

18 de marzo de 2024

Todo amor debe tener una justa dosis de divina locura para que no lo devore la rutina.
Fue un gusto leerte, Pedro, que tengas un martes muy feliz.
 
Podríamos hacer pan de grietas, saber a qué sabe
camino al manicomio
(si es verdad que te estás volviendo loca, como dices),
o quitarnos el calzado
y no dejar que el camino trepe por nuestras piernas,
caminar o correr hasta que pisar el pasto sea volar,
hasta que meterse al último ojo de agua
sea desaparecer de la mirada del cielo obtuso,
que se imagine apenas lo que hacemos en tan leve fluir
y con toda esa transparencia.

Podríamos ignorar que llegamos a nosotros
casi sin nosotros, sonriendo en hebras
como una gota de tinta en el vaso a medias aguas,
y hacer pastel de grietas con esta especie de suavidad
sorprendida de nuestros gestos,
hamacas en tus pestañas, puesta de sol que parpadeas,
darlo de comer a las palomas del centro,
a los peces del estanque, o a las palomas y los peces
que nos nadan y nos vuelan.

Podríamos hacer de esta ternura a destiempo
un discurso de esperanza: nos besamos para sembrar
nubes, para repartir la lluvia donde nada
crece, nos bañamos más que juntos cuando lloramos
para ahorrar agua y ojos;
o podríamos hacer galletas con las rendijas del corazón
y saborear su insospechada fecha de caducidad
camino al registro civil
(si es verdad, como sospecho, que me estoy volviendo loco).

18 de marzo de 2024
Excelente poema Pedro. Un abrazo con la pluma del alma
 
Me encanta estar loca y vivir sin fronteras, desde el amor o desde el camino,
pero vivir cada día, cada minuto, cada carrera o cada gota de lluvia, también de
eso se trata mi querido y admirado Pedro, que sepas que también te extraño y que
buscaré bajo las piedras tus poemas para disfrutarlos.
Besitos cariñosos y apretados como siempre.
 
Podríamos hacer pan de grietas, saber a qué sabe
camino al manicomio
(si es verdad que te estás volviendo loca, como dices),
o quitarnos el calzado
y no dejar que el camino trepe por nuestras piernas,
caminar o correr hasta que pisar el pasto sea volar,
hasta que meterse al último ojo de agua
sea desaparecer de la mirada del cielo obtuso,
que se imagine apenas lo que hacemos en tan leve fluir
y con toda esa transparencia.

Podríamos ignorar que llegamos a nosotros
casi sin nosotros, sonriendo en hebras
como una gota de tinta en el vaso a medias aguas,
y hacer pastel de grietas con esta especie de suavidad
sorprendida de nuestros gestos,
hamacas en tus pestañas, puesta de sol que parpadeas,
darlo de comer a las palomas del centro,
a los peces del estanque, o a las palomas y los peces
que nos nadan y nos vuelan.

Podríamos hacer de esta ternura a destiempo
un discurso de esperanza: nos besamos para sembrar
nubes, para repartir la lluvia donde nada
crece, nos bañamos más que juntos cuando lloramos
para ahorrar agua y ojos;
o podríamos hacer galletas con las rendijas del corazón
y saborear su insospechada fecha de caducidad
camino al registro civil
(si es verdad, como sospecho, que me estoy volviendo loco).

18 de marzo de 2024
Ciertamente el amor suele ser una locura, pero una locura tan propia que nunca nos sabemos locos aunque el mundo nos mire así.
Bellas letras e imágenes en tu poema.
Grato leerte
 
Ayuda Usuarios

You haven't joined any salas.

You haven't joined any salas.
Atrás
Arriba