Ya nadatengo que perder, nada;
la vida antemi pasó sin nada dejar;
mas uncorazón roto por no amar;
mas un almaherida y muy helada,
que ni eltiempo puede curar.
Ya nadatengo que esperar, nada;
la confianzaen mí no existe ya;
mas lasensación de haberlo hecho,
el desprecioa la transparencia,
el error dehaber abierto puertas,
ha hecho enmí mella y no desear.
Ya nadatengo que ganar, nada;
bueno, lamuerte, que llegará;
y un día,sigilosa su mano me dará;
mas no deseoflores ni lloros,
cuando, envida, vacío hay;
mas no deseoya vivir muriendo,
cuando lavida pasa y se va.
Ya nadatengo que reír ni sollozar;
el corazónroto a pedazos está;
mas no deseoya confiar ni pensar,
pues elmayor error es esperar.
Laconfianza, mi mayor error;
el deseo, mimayor desespero;
latransparencia, mi gran sufrimiento,
y el amor,... el amor es lo que llevo.
Yaabsolutamente nada hace levantar,
ni unapalabra de ánimo que se va,
ni una flor,ni un beso ni abrazo;
ni unsuspiro de éxtasis al otro lado;
ya nada que dejarni soñar anhelando.
Yaabsolutamente nada me creo,
ninguna fetenía eso es cierto;
pero caí,creí, confié y me arrepiento;
pues lamentira es la única garantía,
recibidatras muchos años de intento.
la vida antemi pasó sin nada dejar;
mas uncorazón roto por no amar;
mas un almaherida y muy helada,
que ni eltiempo puede curar.
Ya nadatengo que esperar, nada;
la confianzaen mí no existe ya;
mas lasensación de haberlo hecho,
el desprecioa la transparencia,
el error dehaber abierto puertas,
ha hecho enmí mella y no desear.
Ya nadatengo que ganar, nada;
bueno, lamuerte, que llegará;
y un día,sigilosa su mano me dará;
mas no deseoflores ni lloros,
cuando, envida, vacío hay;
mas no deseoya vivir muriendo,
cuando lavida pasa y se va.
Ya nadatengo que reír ni sollozar;
el corazónroto a pedazos está;
mas no deseoya confiar ni pensar,
pues elmayor error es esperar.
Laconfianza, mi mayor error;
el deseo, mimayor desespero;
latransparencia, mi gran sufrimiento,
y el amor,... el amor es lo que llevo.
Yaabsolutamente nada hace levantar,
ni unapalabra de ánimo que se va,
ni una flor,ni un beso ni abrazo;
ni unsuspiro de éxtasis al otro lado;
ya nada que dejarni soñar anhelando.
Yaabsolutamente nada me creo,
ninguna fetenía eso es cierto;
pero caí,creí, confié y me arrepiento;
pues lamentira es la única garantía,
recibidatras muchos años de intento.