Julius 12
Poeta que considera el portal su segunda casa
Si las noches fueran de anillos delicados,
de besos vírgenes que vuelen siempre hacia
el espacio.
De cenizas sin espanto, sin terrores y sin
lágrimas.
Si las noches fuesen simplemente voces coreadas
sin la premura del reloj que acosa en los acantilados
y los riscos adonde el viento azota.
Si el temblor que invade tus pensamientos no fuesen
miedos infantiles,
temblores sin esperanzas,
sudores creados por el espanto del desamor.
Si todo lo inútil fuese revertido,
la soledad por ejemplo donde se inscribe la historia
más triste,
que son espantapájaros que ahuyentan la vida
y no son pájaros azules que se dan besos,
ni voces que se confiesan que es suficiente con amarnos,
sin celos que se escriban en los fríos de la esperanza derrotada,
sin el ojo que apunta a la noche repleta de fantasmas y
de efímeras persecuciones y de agravios inauditos...
de besos vírgenes que vuelen siempre hacia
el espacio.
De cenizas sin espanto, sin terrores y sin
lágrimas.
Si las noches fuesen simplemente voces coreadas
sin la premura del reloj que acosa en los acantilados
y los riscos adonde el viento azota.
Si el temblor que invade tus pensamientos no fuesen
miedos infantiles,
temblores sin esperanzas,
sudores creados por el espanto del desamor.
Si todo lo inútil fuese revertido,
la soledad por ejemplo donde se inscribe la historia
más triste,
que son espantapájaros que ahuyentan la vida
y no son pájaros azules que se dan besos,
ni voces que se confiesan que es suficiente con amarnos,
sin celos que se escriban en los fríos de la esperanza derrotada,
sin el ojo que apunta a la noche repleta de fantasmas y
de efímeras persecuciones y de agravios inauditos...
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