Si me fuera posible
recuperar tus lágrimas,
sin que pierdan su forma
de gotas de cristal,
si me fuera posible
parar el sentimiento
que subió desbordante
por tu pecho
y sin consuelo,
por tu rostro
las hizo deslizar,
si pudiera abrazarte
así como la luna
se abraza con el mar,
para que en ese instante
todo se vuelva nada,
sentir al mismo tiempo
como el cuerpo enloquece,
y a nuestros corazones
no va sangre caliente,
sino lava.
Y entonces nuestras mentes,
nuestras almas,
formen un huracán apasionado,
girando sin destino.
Si yo pudiera hacer que nuestras vidas,
se fundan entre si,
presentes y pasadas,
que recordemos todo,
que no olvidemos nada.
Y así,
subiendo al cielo juntos,
ardiendo en vientos desbocados,
tocaran nuestras manos los sueños ya lejanos.
Verás que al regresar,
a nuestros cuerpos antes,
después a nuestra calma,
que distintas y vivas
estarán nuestras caras,
la mía sonriendo,
la tuya a carcajadas.
A nadie le diremos
que fuimos viento y lava...
!nadie podrá creerlo!
Si algún día,
ya sea por destino o azar,
nuestros pasos cambiaran,
y no fuéramos juntos
a largas caminatas
para arreglar el mundo
en nuestras buenas charlas,
o a beber en la plaza
para olvidar las penas,
ya varias veces olvidadas.
Amor, no te preocupes
y no pienses en nada.
Pero mira seguido
y en esto sé constante,
una vez cada tanto,
debajo de tu almohada...
Que un día...
uno de aquellos días
que no pienses en nada...
habrá en ella un collar
guardado en una caja,
ese collar que al fin,
con gotas en forma de cristal...
logré hacer con tus lágrimas.