Javier Palanca
Poeta fiel al portal
Si pudiera atravesar el muro que me construyo
sobre las páginas en las que escribo sin respirar,
tal vez descubriera un acueducto de aguas vivas
que no piden permiso para correr entre la piedra.
En otro tal vez, puede que si me descubro libre
ataque entre arbustos gigantes sin ver al enemigo,
sabiendo que el tiene sus poderes y sus posibles
y yo mis razones amasadas entre sueños y ansiedades.
Si me atrevo, no dudaré en intentar la victoria
sin enredarme de preguntas en la batalla,
ya estuve demasiado tiempo encarnado en dudas
para encontrar la respuesta que me amansara.
El día que me decida, no habrán de abrir la puerta,
la astillaré como se deshace una nube soplada,
o como estalla un tomate estrujado en la mano,
aunque en ello me vaya la vida que aún me queda.
sobre las páginas en las que escribo sin respirar,
tal vez descubriera un acueducto de aguas vivas
que no piden permiso para correr entre la piedra.
En otro tal vez, puede que si me descubro libre
ataque entre arbustos gigantes sin ver al enemigo,
sabiendo que el tiene sus poderes y sus posibles
y yo mis razones amasadas entre sueños y ansiedades.
Si me atrevo, no dudaré en intentar la victoria
sin enredarme de preguntas en la batalla,
ya estuve demasiado tiempo encarnado en dudas
para encontrar la respuesta que me amansara.
El día que me decida, no habrán de abrir la puerta,
la astillaré como se deshace una nube soplada,
o como estalla un tomate estrujado en la mano,
aunque en ello me vaya la vida que aún me queda.