Salvador Desoler
Poeta recién llegado
Si alguna vez recuerdas el parpadeo de las manos,
o te remueve de llanto la mirada perdida,
entonces, estarás donde voy,
y podrás, si quieres,
seguirme en el tren de los perdidos.
Y si en algún momento crees ser más susceptible,
o simplemente las pesadas gotas emergen de tus lagunas,
entonces, si quieres, podemos entablar una amena charla en lejanía
Y si desde el fondo de tus actos se te escapan las ganas,
o la confusión se aclara ante tus ojos,
entonces, si quieres,
puedes mandarme una carta vieja, o un teléfono olvidado.
Y si en veladas coloquiales
tus deseos se descubren eróticos,
y te urge declarar cariño,
entonces, si quieres,
puedes mirarme y decirme lo que te impulsa,
despreocúpate, no soy un escandaloso.
Y si vuelves algún día con tus morisquetas
y tus caritas tiernas,
si lanzas de golpe una voz de niña,
entonces, si quieres,
puedes intentar enamorarme,
a pesar de que el cuero se endurece
y las palpitaciones decaen,
ten por seguro que podríamos reír de alguna tontería.
o te remueve de llanto la mirada perdida,
entonces, estarás donde voy,
y podrás, si quieres,
seguirme en el tren de los perdidos.
Y si en algún momento crees ser más susceptible,
o simplemente las pesadas gotas emergen de tus lagunas,
entonces, si quieres, podemos entablar una amena charla en lejanía
Y si desde el fondo de tus actos se te escapan las ganas,
o la confusión se aclara ante tus ojos,
entonces, si quieres,
puedes mandarme una carta vieja, o un teléfono olvidado.
Y si en veladas coloquiales
tus deseos se descubren eróticos,
y te urge declarar cariño,
entonces, si quieres,
puedes mirarme y decirme lo que te impulsa,
despreocúpate, no soy un escandaloso.
Y si vuelves algún día con tus morisquetas
y tus caritas tiernas,
si lanzas de golpe una voz de niña,
entonces, si quieres,
puedes intentar enamorarme,
a pesar de que el cuero se endurece
y las palpitaciones decaen,
ten por seguro que podríamos reír de alguna tontería.