Si supieras los dolores
que mi pecho ahora siente,
desistieras de marcharte
destruyendo mi querer.
Si supieras lo que sufro
aferrado a la condena,
comenzáramos de nuevo,
un idilio sin final.
Mas, tu orgullo y vanidad,
no te dejan ver mis penas,
y me dejas en la espera
de morir pensando en ti.