lover
Poeta adicto al portal
SI YA NO ME QUIERES
Lo que existía,
aquello que abrasaba,
ahora entrega su agonía.
Una pasión mortecina
exhala distantes restos de su alma sosegada,
solo el umbral de la vida escucha que palpita
un silencio escucha al universo atribulado.
Si… Aun amando.
De reojo su alma late menguada
hilo a hilo se le escapa
su culpa la corroe, la termina,
oscuro delirio mortal
empapado con dolor y pena.
La fe ominosa rasga sus huesos
profundo le castiga,
la crueldad en ella yace
haciéndola delgada
como sangre diluida por tormentos
ahora,
un cosmos la recuerda
una visión de su última caricia.
¡Un corazón quebrado, desnuda al corazón!
Un sentir se escurre en opaco anhelo.
Tristeza.
Intenso es su dolor,
un suspiro exhala todo,
su aire respira mudo a la nada
un último vaho cae
sumido en sus adentros.
Cuánta melancolía muda
se vacía allí,
en tan vasto hondo.
Lejos, a lo lejos
existen culpas mancilladas,
evocación del todo
y la muerte la hizo nada,
aquello que es
que era
duerme, siendo prohibido.
Extinto,
un calvario es su mente,
el frío esculpe agonías
la distancia arropa sin desvelo.
Recuerdo de un pasado huérfano
ya enterrado,
llevado a los avernos
fundidos con la muerte.
Destrozado.
Niego llorarla,
jamás el viento
volverá a morder mis lágrimas,
jamás la luna,
dará su reflejo
su lástima por lo que siento.
Condenó el alba blasfemando al ocaso
jurándose no volver
a éste, su mundo.
A esta existencia,
Lo que existía,
aquello que abrasaba,
ahora entrega su agonía.
Una pasión mortecina
exhala distantes restos de su alma sosegada,
solo el umbral de la vida escucha que palpita
un silencio escucha al universo atribulado.
Si… Aun amando.
De reojo su alma late menguada
hilo a hilo se le escapa
su culpa la corroe, la termina,
oscuro delirio mortal
empapado con dolor y pena.
La fe ominosa rasga sus huesos
profundo le castiga,
la crueldad en ella yace
haciéndola delgada
como sangre diluida por tormentos
ahora,
un cosmos la recuerda
una visión de su última caricia.
¡Un corazón quebrado, desnuda al corazón!
Un sentir se escurre en opaco anhelo.
Tristeza.
Intenso es su dolor,
un suspiro exhala todo,
su aire respira mudo a la nada
un último vaho cae
sumido en sus adentros.
Cuánta melancolía muda
se vacía allí,
en tan vasto hondo.
Lejos, a lo lejos
existen culpas mancilladas,
evocación del todo
y la muerte la hizo nada,
aquello que es
que era
duerme, siendo prohibido.
Extinto,
un calvario es su mente,
el frío esculpe agonías
la distancia arropa sin desvelo.
Recuerdo de un pasado huérfano
ya enterrado,
llevado a los avernos
fundidos con la muerte.
Destrozado.
Niego llorarla,
jamás el viento
volverá a morder mis lágrimas,
jamás la luna,
dará su reflejo
su lástima por lo que siento.
Condenó el alba blasfemando al ocaso
jurándose no volver
a éste, su mundo.
A esta existencia,
sin amar existiendo con la nada.