Si...
Si panadero fuera,
recordaría las migajas de alegría que de tu cuerpo caían.
Si albañil hubiese sido,
no olvidaría la mezcla sublime de tus manos cementadas.
Si gentil jardinero acaso fuera,
mi memoria mantendría las rosas vitales de tu mirada profunda.
Si carpintero sería,
cómo olvidar, de tu órgano oral (parafraseando a Vallejo), su sonrisa maderable.
Pero no soy ni albañil, ni panadero,
mucho menos jardinero gentil, ni acaso carpintero.
Tan sólo soy el hombre que recuerda aquella lágrima
y los cien poemas que escribí, con tu partida.
Si panadero fuera,
recordaría las migajas de alegría que de tu cuerpo caían.
Si albañil hubiese sido,
no olvidaría la mezcla sublime de tus manos cementadas.
Si gentil jardinero acaso fuera,
mi memoria mantendría las rosas vitales de tu mirada profunda.
Si carpintero sería,
cómo olvidar, de tu órgano oral (parafraseando a Vallejo), su sonrisa maderable.
Pero no soy ni albañil, ni panadero,
mucho menos jardinero gentil, ni acaso carpintero.
Tan sólo soy el hombre que recuerda aquella lágrima
y los cien poemas que escribí, con tu partida.