AMANT
Poeta adicto al portal
Aquella noche celeste,
luego de besar mis anhelantes labios,
con esa misma boca,
cuatro hirientes palabras,
sutiles navajas, me hendiste en el alma.
Ya no te amo dijiste
y entonces supe lo que era estar triste,
se derrumbaron los enormes y bellos castillos
que con sueños construí en el aire
y las miles de promesas que me hiciste
tumbaron el cielo sobre mí
como si el mundo fuera
una tienda de campaña.
Llorosa, aterrada, en la penumbra, yacía.
La vela de la esperanza había apagado,
el viento frio de tu aliento y a ciegas
mi corazón caía al vacío,
al precipicio de tu desamor.
Tú, creiste que sólo lloraba,
que era sólo agua salada,
lo que brotaba de mis ojos.
No sabías, ¡Cruel amor!,
que mi alma líquida
derramaba.
Como sombra
te diluiste en la noche,
dios y demonio,
que primero me llevaste
al paraíso
y luego me mandaste al infierno,
ladrón de mis años
¿Por qué no usurpaste de mi mente,
la memoria?
sicario de ilusiones
¿Por qué no asesinaste
este intenso amor eterno?
luego de besar mis anhelantes labios,
con esa misma boca,
cuatro hirientes palabras,
sutiles navajas, me hendiste en el alma.
Ya no te amo dijiste
y entonces supe lo que era estar triste,
se derrumbaron los enormes y bellos castillos
que con sueños construí en el aire
y las miles de promesas que me hiciste
tumbaron el cielo sobre mí
como si el mundo fuera
una tienda de campaña.
Llorosa, aterrada, en la penumbra, yacía.
La vela de la esperanza había apagado,
el viento frio de tu aliento y a ciegas
mi corazón caía al vacío,
al precipicio de tu desamor.
Tú, creiste que sólo lloraba,
que era sólo agua salada,
lo que brotaba de mis ojos.
No sabías, ¡Cruel amor!,
que mi alma líquida
derramaba.
Como sombra
te diluiste en la noche,
dios y demonio,
que primero me llevaste
al paraíso
y luego me mandaste al infierno,
ladrón de mis años
¿Por qué no usurpaste de mi mente,
la memoria?
sicario de ilusiones
¿Por qué no asesinaste
este intenso amor eterno?
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