roberetazos
Poeta asiduo al portal
Te quiero y por eso conseguí tu corazón,
no sé si nunca lo sabré,
puede que tal vez o no estuvieses anteriormente dolida.
No pensé que iba a encontrarte jamás,
por eso mi apatía al resto de las personas,
por sólo querer estar contigo a todas horas.
Eres el sedante a cualquier ansiedad,
tenía la necesidad de repetirte que quiero estar contigo,
que perdóname por creerme sólo mi propio ombligo,
que yo no soy de esos que copian poemas,
que yo soy tu otra mitad que por eso te cuenta que te ama.
Hacía tiempo que no abría mi corazón a nadie,
pero hoy es catorce,
que más me da eso,
si para mí siempre será tres del uno del doce y
veintiuno de cada ocho volvería a reencontrarme con tu tímida sonrisa.
Aún estoy sintiendo y agradeciendo toda la vida que me das,
tu mirada me inspirará de por vida,
saber que cuando salgo del trabajo,
una llamada o un mensaje tuyo resucitará a esta mirada perdida
de éste humilde chaval,
pero que te quiere como el primer día que te conoció.
Gracias por ordenar mi caos más absoluto,
pero te haré feliz en todos los días el año,
aún más en cada tres del uno,
aún más en cada veintiuno del ocho,
aún más, cuando durmamos, amanezcamos y nos amemos juntos,
sólo juntos.
© 2012 Roberto Zarco.
© www.robertozarco.com
no sé si nunca lo sabré,
puede que tal vez o no estuvieses anteriormente dolida.
No pensé que iba a encontrarte jamás,
por eso mi apatía al resto de las personas,
por sólo querer estar contigo a todas horas.
Eres el sedante a cualquier ansiedad,
tenía la necesidad de repetirte que quiero estar contigo,
que perdóname por creerme sólo mi propio ombligo,
que yo no soy de esos que copian poemas,
que yo soy tu otra mitad que por eso te cuenta que te ama.
Hacía tiempo que no abría mi corazón a nadie,
pero hoy es catorce,
que más me da eso,
si para mí siempre será tres del uno del doce y
veintiuno de cada ocho volvería a reencontrarme con tu tímida sonrisa.
Aún estoy sintiendo y agradeciendo toda la vida que me das,
tu mirada me inspirará de por vida,
saber que cuando salgo del trabajo,
una llamada o un mensaje tuyo resucitará a esta mirada perdida
de éste humilde chaval,
pero que te quiere como el primer día que te conoció.
Gracias por ordenar mi caos más absoluto,
pero te haré feliz en todos los días el año,
aún más en cada tres del uno,
aún más en cada veintiuno del ocho,
aún más, cuando durmamos, amanezcamos y nos amemos juntos,
sólo juntos.
© 2012 Roberto Zarco.
© www.robertozarco.com