aniksun
Poeta adicto al portal
En la ventana te ví
dejando libre tu pelo,
quién fuera caballero
para llegar hasta allí.
La mirada perdida
y la voz apagada,
mi alma entregada
se vuelve dormida.
Acaricias el viento
que devora la noche,
cuánto derroche
entre tanto silencio.
Subí para contemplar tus ojos
y rendido me quedé,
qué bueno lo que pude ver...
dos diamantes verdes hermosos.
dejando libre tu pelo,
quién fuera caballero
para llegar hasta allí.
La mirada perdida
y la voz apagada,
mi alma entregada
se vuelve dormida.
Acaricias el viento
que devora la noche,
cuánto derroche
entre tanto silencio.
Subí para contemplar tus ojos
y rendido me quedé,
qué bueno lo que pude ver...
dos diamantes verdes hermosos.