Valentina Quiroga Porras
Poeta recién llegado
Siempre has sido tú, mi única razón,
quien hace que palpite fuerte el corazón.
Quien mezcla en mi pecho amor y tormenta,
quien me acelera y también me revienta.
Eres quien veo en canciones de amor,
quien habita mi mente con tanto fervor.
Quisiera contarte mis miedos callados,
y escuchar tus sueños, tus lados guardados.
Pero duele, y mucho, saber la verdad:
que hay otros nombres antes, sin piedad.
Duele pensar que nunca me verás
como yo te miro... y siempre mirarás atrás.
Quisiera ser tu rincón, tu descanso, tu calma,
quien logre tocarte no sólo el alma.
Más que amiga, más que un papel,
quisiera ser real, no solo un pincel.
Cuando estás cerca, todo se enciende,
mi corazón grita pero se defiende.
Quisiera abrazarte, dejar de fingir,
abrir lo que siento, dejarlo salir.
Pero no puedo, y bien lo entiendo,
si lo dijera, tal vez te esté perdiendo.
Quisiera contarlo, soltar la emoción,
pero el miedo me aprieta como prisión.
Me llevaré este amor como un tatuaje,
como un poema sin su paisaje.
Y aunque nunca llegues a saber de mí,
deseo que un día pienses en ti...
...y sientas lo que hoy me hace escribir,
lo que por dentro no puedo fingir.
Para...
(el nombre que callo, el que no puedo decir).
quien hace que palpite fuerte el corazón.
Quien mezcla en mi pecho amor y tormenta,
quien me acelera y también me revienta.
Eres quien veo en canciones de amor,
quien habita mi mente con tanto fervor.
Quisiera contarte mis miedos callados,
y escuchar tus sueños, tus lados guardados.
Pero duele, y mucho, saber la verdad:
que hay otros nombres antes, sin piedad.
Duele pensar que nunca me verás
como yo te miro... y siempre mirarás atrás.
Quisiera ser tu rincón, tu descanso, tu calma,
quien logre tocarte no sólo el alma.
Más que amiga, más que un papel,
quisiera ser real, no solo un pincel.
Cuando estás cerca, todo se enciende,
mi corazón grita pero se defiende.
Quisiera abrazarte, dejar de fingir,
abrir lo que siento, dejarlo salir.
Pero no puedo, y bien lo entiendo,
si lo dijera, tal vez te esté perdiendo.
Quisiera contarlo, soltar la emoción,
pero el miedo me aprieta como prisión.
Me llevaré este amor como un tatuaje,
como un poema sin su paisaje.
Y aunque nunca llegues a saber de mí,
deseo que un día pienses en ti...
...y sientas lo que hoy me hace escribir,
lo que por dentro no puedo fingir.
Para...
(el nombre que callo, el que no puedo decir).