Siempre nos dimos. Soneto.

Maktú

Poeta que considera el portal su segunda casa
Le di a mi inspiración tu voz serena

y al roce de tu piel mi piel candente;

bebí de tu pasión mi sed demente

buscando liberarme de mi trena.


Blindé mi corazón –no quise pena-

con risas de tu boca diligente;

te di la llave oculta de mi mente,

el cielo de mi paz, mi luna llena,


la rosa del jardín que cuido y quiero,

un tiempo para amar quebrando espanto,

el agua que amilagra tu aguacero…


Te di la conjetura de mi canto

a cambio de ser tuyo y compañero

de todo lo que tuyo me hace santo.
 
Le di a mi inspiración tu voz serena

y al roce de tu piel mi piel candente;

bebí de tu pasión mi sed demente

buscando liberarme de mi trena.


Blindé mi corazón –no quise pena-

con risas de tu boca diligente;

te di la llave oculta de mi mente,

el cielo de mi paz, mi luna llena,


la rosa del jardín que cuido y quiero,

un tiempo para amar quebrando espanto,

el agua que amilagra tu aguacero…


Te di la conjetura de mi canto

a cambio de ser tuyo y compañero

de todo lo que tuyo me hace santo.
Como siempre un bello soneto que brota de tu gran sensibilidad y de tu personal talento, me gustó, como no amigo Maktú. Abrazote vuela. Paco.
 

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