Laidia
Poeta fiel al portal
Tú, que me arropas con tu cálido manto,
mi consuelo se halla en tus regazos,
eres quien calma mi llanto.
Tú, que me das cobijo en la noche fría,
mi alma se alegra con tu sonrisa,
eres quien me sacia y alivia.
Tú, que me acompañas en la soledad,
contigo expando mi capacidad,
quien me guia en la tempestad,
eres con quien alcanzo la felicidad.
Tú, que meces mi cama hasta el amanecer,
me proteges ante todo lo que pueda pedecer,
eres a quien más puedo querer.
Tú, que me ofreces una alfombra de lino,
y me muestras siempre el mejor camino,
eres como un angel bendito.
Tú, que me consuelas en mi pecado,
haces que nada me pueda hacer daño,
eres quien hace que mi vida no sea en vano.
Tú, que apartas de mi lado la tentación,
haces que exista el perdón,
eres quien aviva mi motivación.
Y yo, que busco una excusa para poderte besar,
eres el quien me hace respirar,
el único a quien yo pueda amar.
mi consuelo se halla en tus regazos,
eres quien calma mi llanto.
Tú, que me das cobijo en la noche fría,
mi alma se alegra con tu sonrisa,
eres quien me sacia y alivia.
Tú, que me acompañas en la soledad,
contigo expando mi capacidad,
quien me guia en la tempestad,
eres con quien alcanzo la felicidad.
Tú, que meces mi cama hasta el amanecer,
me proteges ante todo lo que pueda pedecer,
eres a quien más puedo querer.
Tú, que me ofreces una alfombra de lino,
y me muestras siempre el mejor camino,
eres como un angel bendito.
Tú, que me consuelas en mi pecado,
haces que nada me pueda hacer daño,
eres quien hace que mi vida no sea en vano.
Tú, que apartas de mi lado la tentación,
haces que exista el perdón,
eres quien aviva mi motivación.
Y yo, que busco una excusa para poderte besar,
eres el quien me hace respirar,
el único a quien yo pueda amar.