Ricardo Alvarez
Poeta que considera el portal su segunda casa
Amor, el tiempo nos irácubriendo de nieve y
la aridez esparcida por lapiel.
Las goteras de la vidaquerrán marchitarnos.
La pluma que escribe eltiempo
y raya las superficies nosmarcará de huellas.
La azada que nos cavó lasenda nuestra,
tomará la pala tapadora consus manos vegetales.
Pero iremos juntos con lafidelidad de la hacienda,
al tiempo del racimo maduro
con los volúmenes del cuerpodiminuto.
La ávida boca insaciable porcallar nuestra presencia
tendrá que usar mordaza de polvollovido.
Porque los naranjos
seguirán pintando nuestrodía
y la tierra sabrá de lauva cobriza
enterrada por nuestrasmanos.
El tiempo se enterará
con el rumor chismoso de losastros
que nuestros colores siguenflameando
en la paleta de sábana celeste.
Dispuestos a trazar ellienzo de ocasos blancos,
bordeando la rúbrica depecas sobre la piel gemela.
la aridez esparcida por lapiel.
Las goteras de la vidaquerrán marchitarnos.
La pluma que escribe eltiempo
y raya las superficies nosmarcará de huellas.
La azada que nos cavó lasenda nuestra,
tomará la pala tapadora consus manos vegetales.
Pero iremos juntos con lafidelidad de la hacienda,
al tiempo del racimo maduro
con los volúmenes del cuerpodiminuto.
La ávida boca insaciable porcallar nuestra presencia
tendrá que usar mordaza de polvollovido.
Porque los naranjos
seguirán pintando nuestrodía
y la tierra sabrá de lauva cobriza
enterrada por nuestrasmanos.
El tiempo se enterará
con el rumor chismoso de losastros
que nuestros colores siguenflameando
en la paleta de sábana celeste.
Dispuestos a trazar ellienzo de ocasos blancos,
bordeando la rúbrica depecas sobre la piel gemela.