cesar curiel
Poeta que considera el portal su segunda casa
Quise ver el rostro
de los que han sido torturados,
los llantos de los hijos,
la mujer que a pausas
van matando.
Quise ver la cara
de la avaricia,
de que color es el dinero?,
pues es capaz de arrebatar
una sonrisa,
la inocencia ya perdida
del huérfano que grita
y la madre que suplica.
Pregunte a la demencia
y a este mundo hereje,
a la soberbia le di una dosis
de olvido,
me humille ante el llanto
de todo un pueblo
que ha sufrido.
Busque en rincones,
trate en los llanos,
y vi entonces que el poder
es sobrehumano;
va más allá de los confines
pues hace del hombre
un tirano.
Hable con la nostalgia
y suspire por mi infancia,
quise mirar el futuro
y no pude,
una ráfaga de balas
me lo impidió.
Me quede sentado
pensando en un mañana,
mire a mis hijas
con ternura,
y de mis ojos...
una lagrima salio.
de los que han sido torturados,
los llantos de los hijos,
la mujer que a pausas
van matando.
Quise ver la cara
de la avaricia,
de que color es el dinero?,
pues es capaz de arrebatar
una sonrisa,
la inocencia ya perdida
del huérfano que grita
y la madre que suplica.
Pregunte a la demencia
y a este mundo hereje,
a la soberbia le di una dosis
de olvido,
me humille ante el llanto
de todo un pueblo
que ha sufrido.
Busque en rincones,
trate en los llanos,
y vi entonces que el poder
es sobrehumano;
va más allá de los confines
pues hace del hombre
un tirano.
Hable con la nostalgia
y suspire por mi infancia,
quise mirar el futuro
y no pude,
una ráfaga de balas
me lo impidió.
Me quede sentado
pensando en un mañana,
mire a mis hijas
con ternura,
y de mis ojos...
una lagrima salio.