nando sabido
Poeta recién llegado
Sigo buscándote cada noche,
cuando en la casa cesa el rumor de las ventanas
y las quemaduras levantan alambradas de acero,
que tratan de apresar los gemidos del insomnio.
¿Recuerdas?
Cada noche a las doce explotaban las estrellas,
gritábamos mil veces a la espera de un latido
y de la lluvia azul de los cristales,
o de un soplo súbito de eternidad,
suspendida en la luz ferviente
de los besos.
En mi corazón no hay olvido ni sueños,
la luna se oscurece envuelta en la ceniza,
para no alumbrar
los helados laberintos de tu ausencia.
cuando en la casa cesa el rumor de las ventanas
y las quemaduras levantan alambradas de acero,
que tratan de apresar los gemidos del insomnio.
¿Recuerdas?
Cada noche a las doce explotaban las estrellas,
gritábamos mil veces a la espera de un latido
y de la lluvia azul de los cristales,
o de un soplo súbito de eternidad,
suspendida en la luz ferviente
de los besos.
En mi corazón no hay olvido ni sueños,
la luna se oscurece envuelta en la ceniza,
para no alumbrar
los helados laberintos de tu ausencia.