¡OH silencio,
purgatorio inmerecido de mi soledad¡
Desempolvando estoy contigo
los recuerdos desvelados.
Reflexionando,
la ínfima palabra dicha.
Descomponiendo en ti,
el trauma de los días,
de los aňos idos.
Enredado en tus raíces
el tono mísero
de sus voces blanquecinas,
la forma mistificada del rostro ausente
y la silueta borrosa por el pasar de los aňos,
de los seres que tanto yo he amado.
Imágenes de ficción
deambulan en tus sombras,
comisura de labios
vacilantes en tu eco,
blancura de marfil,
fingiendo sonrisa
en la eterna nada.
Sexo duro en las brumas silentes
de cada remembranza.
Sexo con olor a almizcle de sexo,
sexo por sexo.
Vil orgasmo en tus labios
quebrantando la nostalgia,
y una lágrima calcificada al recordarte.
En mi espejo virtual
desprovisto de realidad,
veo mi rostro anacrónico y decrépito
que se refleja insano por las mañanas.
Las hojas del obsoleto calendario
caen cada día,
como las hojas de otoño
sobre el suelo
plagado de olvido.
Voluntad de barro
ante la simple y complicada
adicción de su cuerpo.
Insinuación lacónica
que rompe las entrañas
dentro de la dualidad
de un esquema filosófico heredado.
Indulgente, cínica,
presta a corroer conciencias
y a subyugar ánimos despotricados
en el olvido irreverente
que aniquila esperanzas,
que aniquila la fe,
en el reflejo del tiempo.
Cicatrices intangibles,
cuerpo corrompido por las huellas
de un vivir desenfrenado.
Dignificadas historias
en el reflejo bajo mi sombra.
¡OH silencio!
¡Maldito e inequívoco silencio!
Conjuro mezquino ante tanto ruido.
Te busco vacilante,
asqueado ante tanta putrefacción
de ideas que me llegan espontáneas,
en mil situaciones
carentes de compromiso y verdad.
¡OH silencio!
Atrapado entre los ruidos
de esta vieja ciudad
que no duerme y nos desvela
la conciencia.
Me llevas la ventaja
de no saber cómo encontrarte
aún estando en total quietud.
Silencio figurado, absorbido,
mutilado por el movimiento de ecos,
ecos de voces lejanas
confundidas en la resequedad del viento.
¡Silencio!
¿Dónde estás?
Te busco de la mano de mi soledad,
en la oscuridad de las sombras sacrificadas
en el olvido de mi cuarto,
de mi realidad masturbada de espera,
y no te encuentro...
¡ Silencio ¡
¿Dónde estás?
Silencio,
purgatorio inmerecido en mi soledad.
¿Llegaré a encontrarte algún día?