Hortencia
Poeta que considera el portal su segunda casa
Hermético silencio,
el de tus labios,
derramando amarguras,
una tenue luz selló,
tú cuna.
Impermeable al aroma,
a la dulzura,
absurdo circuito,
cerrado.
Si Dios unió este destino,
dime: ¿ahora que hago?
Quiero arrancarte, de raíz,
esas nueve lunas, pidiendo,
amor de criatura.
Quiero amarte allí, en esas lunas,
¡amanece, amor mió;
sin quejidos, siendo una nueva criatura.!