daniel amaya
Poeta fiel al portal
Ella en aquella noche azulada
tiritaba como estrella plata,
con pasión cantaba al amor como travesía ciega,
cuerdas que jugueteaban los vestigios del ser,
se hundían columnas y salía lo inevitable
en esa distancia corta entre el alma y el purgatorio.
Esa noche me dijo,
amor tus ojos abren más mundos
en el que mi nombre nombra absolutamente todas las cosas,
entonces te amo con mi ser
y no soy yo,
soy lo que tus ojos y labios quieren que sea,
cuando te vi por primera vez
allá sentada debajo de la lluvia
me contagiaba en tu ser,
como si tus ojos fuesen la paz que pido a grito,
entonces me rendía en el silencio que era tuyo,
yo era tuya,
y a pesar de esa distancia que únicamente nos separa lo invisible
somos uno
y las flores no son flores,
el sol no es sol,
las estrellas no son estrellas,
el cielo no es cielo,
el mundo no es mundo,
el mundo es de tus labios,
a pesar del silencio tuyo, vuela tu alma,
como las palomas blancas que despejan el cielo.
Esa noche me dijo
que el mundo es del silencio
y nuestros ojos vinculaban fibras que nos hacían uno,
entonces también le clamé
no existo amor mío,
no soy yo,
soy el papel donde escribes,
el aire que respiras y exhalas,
soy de tu piel , de tus ojos,
de tu alma,
soy tuyo...
tiritaba como estrella plata,
con pasión cantaba al amor como travesía ciega,
cuerdas que jugueteaban los vestigios del ser,
se hundían columnas y salía lo inevitable
en esa distancia corta entre el alma y el purgatorio.
Esa noche me dijo,
amor tus ojos abren más mundos
en el que mi nombre nombra absolutamente todas las cosas,
entonces te amo con mi ser
y no soy yo,
soy lo que tus ojos y labios quieren que sea,
cuando te vi por primera vez
allá sentada debajo de la lluvia
me contagiaba en tu ser,
como si tus ojos fuesen la paz que pido a grito,
entonces me rendía en el silencio que era tuyo,
yo era tuya,
y a pesar de esa distancia que únicamente nos separa lo invisible
somos uno
y las flores no son flores,
el sol no es sol,
las estrellas no son estrellas,
el cielo no es cielo,
el mundo no es mundo,
el mundo es de tus labios,
a pesar del silencio tuyo, vuela tu alma,
como las palomas blancas que despejan el cielo.
Esa noche me dijo
que el mundo es del silencio
y nuestros ojos vinculaban fibras que nos hacían uno,
entonces también le clamé
no existo amor mío,
no soy yo,
soy el papel donde escribes,
el aire que respiras y exhalas,
soy de tu piel , de tus ojos,
de tu alma,
soy tuyo...
Última edición: