Jucatohi
Poeta fiel al portal
El silencio de la casa me abruma.
Esa ausencia de voces
que reverbera contra las paredes.
En él todo es sonido:
los muebles crujen,
el frigorífico sisea y
el vecino arrastra muebles,
como Sísifo su roca.
El silencio es el sonido de la soledad.
Se funde con el latido de tu corazón
y el gruñido de tus tripas.
Suena en un magnífico estéreo
que te oprime los oídos,
hasta estrujarte el cerebro.
Le hablo y me devuelve el eco
de una voz quebrada.
Le ignoro y responde
atronadoramente con la nada.
El silencio es el sonido de la ausencia.
Barreré del suelo tus palabras,
amiga, hasta que vuelvas
y el silencio se diluya
entre tus risas,
como el hielo en tibia agua.
Esa ausencia de voces
que reverbera contra las paredes.
En él todo es sonido:
los muebles crujen,
el frigorífico sisea y
el vecino arrastra muebles,
como Sísifo su roca.
El silencio es el sonido de la soledad.
Se funde con el latido de tu corazón
y el gruñido de tus tripas.
Suena en un magnífico estéreo
que te oprime los oídos,
hasta estrujarte el cerebro.
Le hablo y me devuelve el eco
de una voz quebrada.
Le ignoro y responde
atronadoramente con la nada.
El silencio es el sonido de la ausencia.
Barreré del suelo tus palabras,
amiga, hasta que vuelvas
y el silencio se diluya
entre tus risas,
como el hielo en tibia agua.