Araceli Maribel
Poeta recién llegado
Suspirar con todas mis fuerzas,
despojarme de mi cuerpo,
de mis huesos,
y vestirme con mis pensamientos a orillas de un río.
que el viento frío y cálido del cielo infinito
me peine los cabellos,
me los enriede entre hojas y flores,
y yo mudamente,
solo yo quieta a la vera de otro mundo.
a punto de lanzarme para vivirme,
para pensarme y sentirme,
porque los silencios de una noche estrellada son mortuorias,
eternamente bellos,
asesinos que envuelven con la arbolada azul oscuro.
sentarme sola sin la ruptura de la armonía,
producto de la ciudad agitada.
porque hoy la noche quiere devorarme,
penetrar en mi como una aguja en la carne,
pero sin dolor,
lejos de todo sufrimiento,
porque sé que polvo somos y al polvo vamos,
nuestra mochila,
no nos deja volar,
nos mantiene enjaulados,
porque estoy prisionera en mi,
y no se como renacer una con el aire,
como una mariposa que vuela en libertad,
porque los silencios de una noche estrellada son propicias para imaginar,
plantearse porque no puedes hacer lo que quieres,
porque no gritar lo que sientes...
porque a mi me puede la noche encendida de luciérnagas,
recostada sobre el rocío y debajo de el,
el césped suave,
cosquilleándome la piel,
sacándome risas de entre los cabellos alocados.
porque los silencios de una noche estrellada me llevan a soñar.
despojarme de mi cuerpo,
de mis huesos,
y vestirme con mis pensamientos a orillas de un río.
que el viento frío y cálido del cielo infinito
me peine los cabellos,
me los enriede entre hojas y flores,
y yo mudamente,
solo yo quieta a la vera de otro mundo.
a punto de lanzarme para vivirme,
para pensarme y sentirme,
porque los silencios de una noche estrellada son mortuorias,
eternamente bellos,
asesinos que envuelven con la arbolada azul oscuro.
sentarme sola sin la ruptura de la armonía,
producto de la ciudad agitada.
porque hoy la noche quiere devorarme,
penetrar en mi como una aguja en la carne,
pero sin dolor,
lejos de todo sufrimiento,
porque sé que polvo somos y al polvo vamos,
nuestra mochila,
no nos deja volar,
nos mantiene enjaulados,
porque estoy prisionera en mi,
y no se como renacer una con el aire,
como una mariposa que vuela en libertad,
porque los silencios de una noche estrellada son propicias para imaginar,
plantearse porque no puedes hacer lo que quieres,
porque no gritar lo que sientes...
porque a mi me puede la noche encendida de luciérnagas,
recostada sobre el rocío y debajo de el,
el césped suave,
cosquilleándome la piel,
sacándome risas de entre los cabellos alocados.
porque los silencios de una noche estrellada me llevan a soñar.
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