BEN.
Poeta que considera el portal su segunda casa
Yo hablo de circunferencias
de círculos inextricables, de fórmulas
del asedio, de una corona destilada
por los conjuntos estelares de la nada
y el aullido. Hablo de robles
con mentalidad
de eremita, con terquedad de fogata, mediterráneo,
en las siluetas donde resquebrajo
mi pan de mediodía. Mi pan azul
del día, donde emito la luz violácea
de cuerpos sinuosos y mezquinos.
Branquias destinadas a la holgura del acecho,
formas del estraperlo nacidas de un pasamanos voluntario,
descendencias ocultas en los palacios invernales,
en los vómitos conspicuos de las aceras.
Yo hablo de términos inconclusos
de pretéritas marmitas en los solares de la ausencia
de su perfecta belleza en los latidos del hambre
de su ofrenda perniciosa por jugo del corazón.
Habito las terribles tempestades las más antiguas
los hábitos dorados del monje con quebrantada cabeza
con tonsura de silencio en las liturgias del ciego.
Circunferencias, círculos, semillas obscuras y cifradas
del porvenir.
©
de círculos inextricables, de fórmulas
del asedio, de una corona destilada
por los conjuntos estelares de la nada
y el aullido. Hablo de robles
con mentalidad
de eremita, con terquedad de fogata, mediterráneo,
en las siluetas donde resquebrajo
mi pan de mediodía. Mi pan azul
del día, donde emito la luz violácea
de cuerpos sinuosos y mezquinos.
Branquias destinadas a la holgura del acecho,
formas del estraperlo nacidas de un pasamanos voluntario,
descendencias ocultas en los palacios invernales,
en los vómitos conspicuos de las aceras.
Yo hablo de términos inconclusos
de pretéritas marmitas en los solares de la ausencia
de su perfecta belleza en los latidos del hambre
de su ofrenda perniciosa por jugo del corazón.
Habito las terribles tempestades las más antiguas
los hábitos dorados del monje con quebrantada cabeza
con tonsura de silencio en las liturgias del ciego.
Circunferencias, círculos, semillas obscuras y cifradas
del porvenir.
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