David Martinez Vilches
Amigo de la Poesía Clásica
¡Qué noche tan oscura!
Todavía recuerdo aquel momento.
Tu rostro de hermosura,
el aire que apostura
tus morenos cabellos sobre el viento.
La luz del firmamento
ahogada por tus ojos de ternura.
Perdimos la cordura.
Yo, esperando estrechar tu suave aliento,
tú, quisiste perderte en la espesura,
quedar mi alma sin cura,
(tu beso no lo siento),
quedándome en un valle de amargura.
Todavía recuerdo aquel momento.
Tu rostro de hermosura,
el aire que apostura
tus morenos cabellos sobre el viento.
La luz del firmamento
ahogada por tus ojos de ternura.
Perdimos la cordura.
Yo, esperando estrechar tu suave aliento,
tú, quisiste perderte en la espesura,
quedar mi alma sin cura,
(tu beso no lo siento),
quedándome en un valle de amargura.
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