Dan_Z
Poeta recién llegado
Una estrella grita desolada,
se siente abatida, ya no cosmogónica;
hubo sido austera su belleza,
rebozante en tus galaxias ópticas de
cauces taciturnos,
donde aquellos cuerpos siderales,
talvez por paralaje,
te sentían cerca, estando tú,
tan lejos...
Yacías lánguida y hermosa,
aletargando en el tejido del espacio
relativo, nocturno, oscuro.
¿Qué te hubo hecho el tiempo mismo
para ser distorsionado como éter
crepusculario?
¿Porqué hubiste sido tú
quien se jactó de cautivarme con
luceros espaciales,
lunas de idilios
y ondas policromas de recuerdos
errantes?
Y pensar que hubiste sido tú,
cuando tu beldad es eterna, como el
universo;
cuando eras tan errante, como el
amor mismo;
cuando eras absoluta, por no ser
relativa...
Aún veo el planeta muerto
de tus sombras ofuscadas
que descansan, y tranportan mi
alma en partículas
de felicidad súbita y tristeza acendrada.
Por favor, muestrame tus manos,
estudiaré tu alma, como cosmólogo
absorto
en el cielo lácteo de ausencias y nostalgia...
Por favor, muestrame tus ojos,
robaré tu fuerza interna, y llorarás,
cada retazo de universo será disuelto
en tus lágrimas astrales,
cual los valses vespertinos de los
innumerables vientos
recogieron cada astro, cada éter,
cada cuerpo cósmico,
para embellecerte, de manera
súblime,
para sentirte cerca a la noche,
y quizá hacerte simple,
como el universo...
Dan Zalavarria
03/04/2016
se siente abatida, ya no cosmogónica;
hubo sido austera su belleza,
rebozante en tus galaxias ópticas de
cauces taciturnos,
donde aquellos cuerpos siderales,
talvez por paralaje,
te sentían cerca, estando tú,
tan lejos...
Yacías lánguida y hermosa,
aletargando en el tejido del espacio
relativo, nocturno, oscuro.
¿Qué te hubo hecho el tiempo mismo
para ser distorsionado como éter
crepusculario?
¿Porqué hubiste sido tú
quien se jactó de cautivarme con
luceros espaciales,
lunas de idilios
y ondas policromas de recuerdos
errantes?
Y pensar que hubiste sido tú,
cuando tu beldad es eterna, como el
universo;
cuando eras tan errante, como el
amor mismo;
cuando eras absoluta, por no ser
relativa...
Aún veo el planeta muerto
de tus sombras ofuscadas
que descansan, y tranportan mi
alma en partículas
de felicidad súbita y tristeza acendrada.
Por favor, muestrame tus manos,
estudiaré tu alma, como cosmólogo
absorto
en el cielo lácteo de ausencias y nostalgia...
Por favor, muestrame tus ojos,
robaré tu fuerza interna, y llorarás,
cada retazo de universo será disuelto
en tus lágrimas astrales,
cual los valses vespertinos de los
innumerables vientos
recogieron cada astro, cada éter,
cada cuerpo cósmico,
para embellecerte, de manera
súblime,
para sentirte cerca a la noche,
y quizá hacerte simple,
como el universo...
Dan Zalavarria
03/04/2016
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