Simplemente, Madre...

.​
LZEDBdB7ySU.jpg



Nunca vi...
A un ser tan consistente y dulce como tú / Madre


Angel bello, que has brindado y aún brindas desde la
distancia tu vida
para apuntalar nuestras vidas

Sol que alumbró nuestros inocentes sueños, cuando poco
a poco... lentamente crecimos

Arbol dadivoso, quien a pesar de las tormentas
siempre nos brindaste la placidez de tu mágica presencia

Sé, del calor de tus ansias / sé de tus lágrimas furtivas
rodando por tu frente...
Yo caminé contigo abrazando nuestra húmeda indigencia
cuando niño
Cuando nos abrigábamos al calor de una vela en el crudo
invierno de nuestras vidas

Sé, de esa cruz que has cargado en tus hombros
y que lleva
nuestros nombres


Aún así...
tu humildad y tu paciencia creció como los
juncos, y nos
cociste alas fuertes en el alma, en las manos y en los ojos

Así... pasaron los años...

Y... hoy, en un rincón de la pequeña casa que nos vio crecer
Sentada en tu sillón, nos lloras... esperando que lleguemos
Mirando esa cruda realidad que te envuelve...
Ya no trinan a tu lado las voces de los niños inocentes

¡ Oh, Madre...!
porque alzamos el vuelo... y tus brazos no nos alcanzan más
para abrazarnos, como siempre







Un merecido reconocimiento a quien nos ha brindado su vida,
y... aún sigue latiendo en la distancia. Doña Pascuala Salcedo.
Tus hijos:
Dalila
Pablo
Augusto

Tus nietos:
Eva
Luis
Graciela
Oscar
y Vicky

Hola Gitano, que bello poema dedicado a esa madre y abuela., yo no la tengo desde los 4 años y es poco lo que recuerdo, sí, a mi abuela.
Ella es un modelo que he seguido, siempre fuerte, y digo es, porque sin darme cuenta sigo a pie juntilla, haciéndome la valiente y mujer fuerte.
Pero tu me conoces y sabes que tengo mi parte, la que se quiebra en un lamento, la que escribe triste, pero como todo ser en la tierra, siempre
renacemos.
Gracias por compartir tus recuerdos, afortunados los que conservan sus madres. Un abrazo Ivan.-
 
.​
LZEDBdB7ySU.jpg



Nunca vi...
A un ser tan consistente y dulce como tú / Madre


Angel bello, que has brindado y aún brindas desde la
distancia tu vida
para apuntalar nuestras vidas

Sol que alumbró nuestros inocentes sueños, cuando poco
a poco... lentamente crecimos

Arbol dadivoso, quien a pesar de las tormentas
siempre nos brindaste la placidez de tu mágica presencia

Sé, del calor de tus ansias / sé de tus lágrimas furtivas
rodando por tu frente...
Yo caminé contigo abrazando nuestra húmeda indigencia
cuando niño
Cuando nos abrigábamos al calor de una vela en el crudo
invierno de nuestras vidas

Sé, de esa cruz que has cargado en tus hombros
y que lleva
nuestros nombres


Aún así...
tu humildad y tu paciencia creció como los
juncos, y nos
cociste alas fuertes en el alma, en las manos y en los ojos

Así... pasaron los años...

Y... hoy, en un rincón de la pequeña casa que nos vio crecer
Sentada en tu sillón, nos lloras... esperando que lleguemos
Mirando esa cruda realidad que te envuelve...
Ya no trinan a tu lado las voces de los niños inocentes

¡ Oh, Madre...!
porque alzamos el vuelo... y tus brazos no nos alcanzan más
para abrazarnos, como siempre







Un merecido reconocimiento a quien nos ha brindado su vida,
y... aún sigue latiendo en la distancia. Doña Pascuala Salcedo.
Tus hijos:
Dalila
Pablo
Augusto

Tus nietos:
Eva
Luis
Graciela
Oscar
y Vicky






Hermosa dedicatoria a tu madre, debes sentirte muy feliz de tenerla y espero
no se sienta sola. La madre es incondicional y pura entrega.
Inmenso placer leerte amigo Iván.
Un abrazo fraterno.
Matilde
 
.​
LZEDBdB7ySU.jpg



Nunca vi...
A un ser tan consistente y dulce como tú / Madre


Angel bello, que has brindado y aún brindas desde la
distancia tu vida
para apuntalar nuestras vidas

Sol que alumbró nuestros inocentes sueños, cuando poco
a poco... lentamente crecimos

Arbol dadivoso, quien a pesar de las tormentas
siempre nos brindaste la placidez de tu mágica presencia

Sé, del calor de tus ansias / sé de tus lágrimas furtivas
rodando por tu frente...
Yo caminé contigo abrazando nuestra húmeda indigencia
cuando niño
Cuando nos abrigábamos al calor de una vela en el crudo
invierno de nuestras vidas

Sé, de esa cruz que has cargado en tus hombros
y que lleva
nuestros nombres


Aún así...
tu humildad y tu paciencia creció como los
juncos, y nos
cociste alas fuertes en el alma, en las manos y en los ojos

Así... pasaron los años...

Y... hoy, en un rincón de la pequeña casa que nos vio crecer
Sentada en tu sillón, nos lloras... esperando que lleguemos
Mirando esa cruda realidad que te envuelve...
Ya no trinan a tu lado las voces de los niños inocentes

¡ Oh, Madre...!
porque alzamos el vuelo... y tus brazos no nos alcanzan más
para abrazarnos, como siempre







Un merecido reconocimiento a quien nos ha brindado su vida,
y... aún sigue latiendo en la distancia. Doña Pascuala Salcedo.
Tus hijos:
Dalila
Pablo
Augusto

Tus nietos:
Eva
Luis
Graciela
Oscar
y Vicky

Que belleza amigo Iván. Escribirle versos a esa persona que nos dio la vida y que la dedico a cuidarnos, es lo mejor que se puede hacer en este mundo. Me descubro ante vos querido amigo. Ha logrado conmoverme.
Un placer siempre detenerse en su obra.
Un fuerte abrazo.
 
.​
LZEDBdB7ySU.jpg



Nunca vi...
A un ser tan consistente y dulce como tú / Madre


Angel bello, que has brindado y aún brindas desde la
distancia tu vida
para apuntalar nuestras vidas

Sol, que alumbró nuestros inocentes ensueños, cuando
poco
a poco... lentamente crecimos

Arbol dadivoso, quien a pesar de las tormentas
siempre nos brindaste la placidez de tu mágica presencia

Sé, del calor de tus ansias / sé de tus lágrimas furtivas
rodando por tu frente...
Yo caminé contigo abrazando nuestra húmeda indigencia
cuando niño
Cuando nos abrigábamos al calor de una vela en el crudo
invierno de nuestras vidas

Sé, de esa cruz que has cargado en tus hombros
y que lleva
nuestros nombres


Aún así...
tu humildad y tu paciencia creció como los
juncos, y nos
cociste alas fuertes en el alma, en las manos y en los ojos

Así... pasaron los años...

Y... hoy, en un rincón de la pequeña casa que nos vio crecer
Sentada en tu sillón, nos lloras... esperando que lleguemos
Mirando esa cruda realidad que te envuelve...
Ya no trinan a tu lado las voces de los niños inocentes

¡ Oh, Madre...!
porque alzamos el vuelo... y tus brazos no nos alcanzan más
para abrazarnos, como siempre







Un merecido reconocimiento a quien nos ha brindado su vida,
y... aún sigue latiendo en la distancia. Doña Pascuala Salcedo.
Te requeremos mamá, y si, al emigrar.. hemos sido la causa de
tus lágrimas; no imaginas el dolor, que ha sido recomenzar una
vida... pero sin compartirla contigo.

Tus hijos:
Dalila
Pablo
Augusto

Tus nietos:
Eva
Luis
Graciela
Oscar
y Vicky
Un delicado poema, creí que lo había comentado antes, pero lo cierto es que este tipo de sentimiento no tiene comparación


Saludos Iván
 

MundoPoesía se mantiene gracias a la publicidad y al apoyo (opcional) de nuestra comunidad.

♥ Hacer una donación
Atrás
Arriba