Sin culpa, pero culpable

Robsalz

Poeta que considera el portal su segunda casa
Tus besos caminando por mi boca
y el altar bendito de tu amor para este demonio,
la ruta más corta al cuento de las devotas
intenciones de inventarte el amor, es este manicomio.

La cruz que cargo es no haberte besado como un chico
de esos que besan con cierto temor,
acusando al cielo cualquier delito
aunque sea un delito menor.

La cárcel de tus besos que me aprisionan lentamente
no tienen llaves ni prisión domicialiria
pero sobran las visitas conyugales
que cada día son más habituales y más largas.

Acúsame de amarte cada noche entre mis sueños
y asegúrate de que el juicio no se acabe,
si acaso hay penitencia, ya lo sabes,
soy inocente hasta que me encuentres culpable.

La última vez que me esposaron,
me esposaste tú en la cama
argumentando besos ilegales,
caricias que conllevaban a la cárcel
y un litro de sudor que es traficable.

En mi defensa puedo decir que fue tu culpa ser tan hermosa,
tanta belleza es condenable en cualquier sitio,
pero está bien, acepto la condena de este juicio
y si es por desearte, soy culpable.

Lo que me extraña es que me acuses
de abusos deshonestos
si cuando nos amamos, dijiste
"santa carne de mi cuerpo".

Lo que me extraña es que te declares
víctima en este juego
si apenas cuatro noches que me gritabas
"no me sueltes, te lo ruego".
 

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