G. Sarmiento
Poeta asiduo al portal

Nunca tuve una razón
que me impulsara a quererla.
Y aunque mucho no se entienda,
con solo eso me bastó.
Nunca tuve una razón,
y tampoco la eché en falta...
Me llegó sin esperarla
y no trajo explicación.
¿Cuánto pesa un corazón,
que hasta sin razones quiere?
¿Cuánto manda, que detiene
a ese trueno con su voz?
¿Qué magia tiene el amor?
¿Qué luz lleva una mirada?
¿Qué nos dice, tan callada,
la nube que levantó?
Yo bien sé que dudarás
y no me darás respuesta,
porque todo, a fin de cuentas,
es un misterio y nada más.
Nunca tuve una razón.
Y ella, ni razón ni rulos.
El sentimiento es muy suyo
y te oculta lo mejor.
¿Cuánto puede un corazón,
que aquí nada lo retiene?
¿Cuánto vale, que se abstiene
del mercado de ocasión?
G.S.A.