Alas de marioneta
Poeta asiduo al portal
Todas las noches, como si buscara tu sombra,
sembraba de mis pisadas el recorrido de luz de un cielo de velas.
Le gritaba a las nubes, maldecía las horas,
se me vestían de nocturnas las esperanzas de encontrarte entre las estrellas.
Las esquinas que nos vieron tantos besos, ahora estaban solas,
las aceras que nos vieron correr al viento, ahora parecían muertas,
apoyadas de tanto esperarnos bajo las telarañas de una farola
y nuestros sueños, volando por ahí como palomas negras.
De negro, se pintó la madrugada para que se secasen las hojas
de aquel árbol, dónde fundido mi abrazo al tuyo, tallamos un corazón y dos letras
y una flecha jugando a cupido y a sus pies, un ramo de rosas
que desde aquel día se quedaron sin las aguas de tus besos y con la sal de mis heridas.
sembraba de mis pisadas el recorrido de luz de un cielo de velas.
Le gritaba a las nubes, maldecía las horas,
se me vestían de nocturnas las esperanzas de encontrarte entre las estrellas.
Las esquinas que nos vieron tantos besos, ahora estaban solas,
las aceras que nos vieron correr al viento, ahora parecían muertas,
apoyadas de tanto esperarnos bajo las telarañas de una farola
y nuestros sueños, volando por ahí como palomas negras.
De negro, se pintó la madrugada para que se secasen las hojas
de aquel árbol, dónde fundido mi abrazo al tuyo, tallamos un corazón y dos letras
y una flecha jugando a cupido y a sus pies, un ramo de rosas
que desde aquel día se quedaron sin las aguas de tus besos y con la sal de mis heridas.