Oscar Gomez Garcia
Poeta recién llegado
Nada en la vida hago,
nada en la vida quiero,
nada en mi vida tengo.
Tan solo me basto,
con admirar tu reflejo,
con tus mil y una lunas,
en un precioso espejo.
En esa mirada ocultas,
que me tienes prisionero,
haciéndome cómplice
de los momentos más eternos.
Mis sentidos te buscan,
con cariño verdadero.
Tus gestos ausentes,
que duelen como el veneno.
tu cara sonriente,
que me da mil anhelos.
Tus ojos oscuros,
como pozos petroleros,
tus manos con encanto,
como el resto de tu cuerpo.
Tu vida es tan distinta,
y sin embargo a la vez tan parecida
al letargo que yo arrastro,
que me guía con desconcierto,
haciendo de mi vida,
un mundo muerto.
Si tan solo viera en la brisa
de tu sonrisa aquello...
Si me dijeras con ese encanto,
tan solo un te quiero...
Si fueras mía,
tan solo un momento,
yo te prometo que calmarías mi llanto,
con tan solo un beso...
Escribiría de nuevo mi corazón,
sobre ilusión, que es algo,
que ya perdió hace tiempo.
Tu dulzura seria la pluma,
el lienzo, sería mi cariño,
de tu ternura, nacería un cuento,
que me devolvería a ser un niño.
te siento mi amor muy adentro,
y sin remordimiento,
te entrego mi corazón,
para que lo cuides,
como no he sabido hacerlo yo,
pero sin ninguna otra intención,
nada más allá que amarte,
desde la tierra a marte
pasando por plutón.
y haciendo que con un beso
nazca una nueva flor.
Última edición: