Nuria
Poeta que considera el portal su segunda casa
Me convertí en la niña aquella
salida del cuento
donde no existían hadas,
ni dragones lanza fuegos.
Me convertí en el lienzo del pintor ajeno
a mi pasado errante de caricias y de besos.
Me volví salvaje, rebelde,
incoherente ante el amor
que tocò a mi puerta una noche cualquiera
y se fue rebelde sin importar lo que sintiera.
Hoy sòlo tomè mi equipaje,
sin rumbo, sin llevar pasaje.
Caminé por los valles
de un recuerdo errante,
de palabras dulces que antes eran celajes
y hoy se han convertido
en silencios insinuantes.
Ya no quiero pensar.
El viento se voló los recuerdos.
La brisa que hoy cubre mis sueños
se quedò estática
mirando como muero.
Me mudè a vivir en el pasado
del que nunca saldré,
en el presente que hoy vivo
sin ganas de creer,
y en el mañana que no existe
por haber perdido mi fe.
salida del cuento
donde no existían hadas,
ni dragones lanza fuegos.
Me convertí en el lienzo del pintor ajeno
a mi pasado errante de caricias y de besos.
Me volví salvaje, rebelde,
incoherente ante el amor
que tocò a mi puerta una noche cualquiera
y se fue rebelde sin importar lo que sintiera.
Hoy sòlo tomè mi equipaje,
sin rumbo, sin llevar pasaje.
Caminé por los valles
de un recuerdo errante,
de palabras dulces que antes eran celajes
y hoy se han convertido
en silencios insinuantes.
Ya no quiero pensar.
El viento se voló los recuerdos.
La brisa que hoy cubre mis sueños
se quedò estática
mirando como muero.
Me mudè a vivir en el pasado
del que nunca saldré,
en el presente que hoy vivo
sin ganas de creer,
y en el mañana que no existe
por haber perdido mi fe.
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