Alas de marioneta
Poeta asiduo al portal
Salí a la calle sonriendo, aunque ya no estaban las olas
de tu barco a la deriva mojando la piel de mis costas.
Miré al cielo de nuevo y de nuevo me lloraron las gaviotas
sus plumas de tinta invisible con las que escribirte un 'te quiero' sin puntos ni comas.
Escuché al norte, buscando la luz de tu faro entre algunas de mis sombras
y al mirar al suelo creí que estabas allí, brillando mis charcos de lágrimas rotas.
Se me rompió el alma, me até las manos, imaginándote de mi mano, loco como un idiota
y al cruzar la calle me pareció ver tu risa bajo un paraguas de lunares rosas.
Te llamé a voces, sin pulso ni pausa, te llamé con la voz de la derrota
y al girarte dejó de llover, nació un cielo, murió el tiempo. Pasaron quizás más de dos horas
abrazando un café que se nos quedó frío de tanto besar los meses que perdimos a solas.
de tu barco a la deriva mojando la piel de mis costas.
Miré al cielo de nuevo y de nuevo me lloraron las gaviotas
sus plumas de tinta invisible con las que escribirte un 'te quiero' sin puntos ni comas.
Escuché al norte, buscando la luz de tu faro entre algunas de mis sombras
y al mirar al suelo creí que estabas allí, brillando mis charcos de lágrimas rotas.
Se me rompió el alma, me até las manos, imaginándote de mi mano, loco como un idiota
y al cruzar la calle me pareció ver tu risa bajo un paraguas de lunares rosas.
Te llamé a voces, sin pulso ni pausa, te llamé con la voz de la derrota
y al girarte dejó de llover, nació un cielo, murió el tiempo. Pasaron quizás más de dos horas
abrazando un café que se nos quedó frío de tanto besar los meses que perdimos a solas.
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