Tu ingrata ausencia no es
una razón para olvidarte;
tampoco que ya no estés
motivo es para apartarte;
tu olvido no puede ser
sinrazón para extrañarte;
si el amor tuvo un ayer
tengo el hoy para adorarte;
no hay que ver para creer
sino fe para encontrarte;
si no hay fin para el querer
no habrá fin para buscarte;
en mi lento suceder
sólo existe el anhelarte;
antes, ahora, después,
siempre, siempre he de esperarte;
aun volviendo a nacer
siempre, siempre yo he de amarte.
una razón para olvidarte;
tampoco que ya no estés
motivo es para apartarte;
tu olvido no puede ser
sinrazón para extrañarte;
si el amor tuvo un ayer
tengo el hoy para adorarte;
no hay que ver para creer
sino fe para encontrarte;
si no hay fin para el querer
no habrá fin para buscarte;
en mi lento suceder
sólo existe el anhelarte;
antes, ahora, después,
siempre, siempre he de esperarte;
aun volviendo a nacer
siempre, siempre yo he de amarte.