Enrique Floriano
Poeta fiel al portal
Palabra, Enrique Floriano
SIN SABER TU NOMBRE.
Concretaba el destino
el encuentro esperado,
tenía la confianza rota
pero los sueños a salvo.
Se saludaron las almas,
primeramente en el tacto
de una sonrisa, mi voz
al corazón de tus labios.
Me olvidé del pasado,
mi corazón se vio sacudido
había caído en las garras
de un amor puro y lascivo.
No supe tu nombre, el pleno
nombre en nuestro amor propicio,
cuando acercaba temblando
la piel de tu rostro al mío.
Cien mil bestias cabalgaban
sobre el deseo encendido,
mis ganas te reclamaban
exhalando fuego vivo.
Oh noche de hermoso incendio,
todo tornóse más sencillo;
se hacía el discurso breve
y la caricia prodigio.
Sedientos besos febriles
transgredían lo prohibido,
exhortaban a la lujuria,
aplacaban el apetito.
La noche tiranizábamos
al vertiginoso instinto
de los cuerpos, a ese punto
que fue clímax y arquetipo.
Tus espontáneas palabras,
poesía en mis oídos;
melodía de mensajes ,
libidinosos gemidos.
Oh mutua respiración
en que un "te quiero" furtivo
acariciaba en el otro
como ternura de niño.
La realidad regresó
demoliendo el idilio
volviste a tus costumbres
yo, al mundo aburrido.
Con las vistas enlazadas
qué triste fue despedirnos:
tú con tu belleza al aire,
y la sed de ti aún conmigo.