Jesús Cáñez
Poeta que considera el portal su segunda casa
Lágrimas sin pecados indefensos
confesaron los miedos relevantes,
que a mi voz le juraron los gigantes,
pues al paso gritaban los inmensos.
Rápido que prendí los mios* inciensos,
me llegaron sus humos delirantes
en las grietas de grises caminantes
que socavan mis tonos más intensos.
Árboles que miraron mi tristeza,
no consuelen mis alas malheridas,
ni perdonen cedidas de certeza.
Pánico de la furia sin medidas,
ve y retira de golpe mi cabeza,
pues me siento encerrado y sin salidas.
confesaron los miedos relevantes,
que a mi voz le juraron los gigantes,
pues al paso gritaban los inmensos.
Rápido que prendí los mios* inciensos,
me llegaron sus humos delirantes
en las grietas de grises caminantes
que socavan mis tonos más intensos.
Árboles que miraron mi tristeza,
no consuelen mis alas malheridas,
ni perdonen cedidas de certeza.
Pánico de la furia sin medidas,
ve y retira de golpe mi cabeza,
pues me siento encerrado y sin salidas.
*La falta de tilde corresponde a una sinéresis latina para las 11 sílabas, que si bien se lee igual quise ausentarla para su notoriedad.
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