Alas de marioneta
Poeta asiduo al portal
Sin mí, mis manos vacías te abrazan a ciegas.
Sin ti, mis silencios son tuyos y mis palabras huecas.
Sin mí, respiras entre sueños el humo de mi ausencia.
Sin ti, le rompo los cristales a nuestro mundo de estrellas
y al despertar, quizás algunos días, cuando despierto, despiertas,
sin mí, a mi lado, con los ojos todavía cerrados de niebla,
de orujo de madrugada, de licor de labios de ida y vuelta,
de desayunos de atardecer y almuerzos bañados de velas.
Y no puedes sujetar un grito y mis lágrimas quieren que las veas
navegar tu pálida piel, suicidarse sobre las aceras,
esas que nos vieron correr un día y que algún día, nos esperan que vuelvas,
sin ti, sin estar conmigo y sin mí, viviendo entre tu ausencia.
Sin ti, mis silencios son tuyos y mis palabras huecas.
Sin mí, respiras entre sueños el humo de mi ausencia.
Sin ti, le rompo los cristales a nuestro mundo de estrellas
y al despertar, quizás algunos días, cuando despierto, despiertas,
sin mí, a mi lado, con los ojos todavía cerrados de niebla,
de orujo de madrugada, de licor de labios de ida y vuelta,
de desayunos de atardecer y almuerzos bañados de velas.
Y no puedes sujetar un grito y mis lágrimas quieren que las veas
navegar tu pálida piel, suicidarse sobre las aceras,
esas que nos vieron correr un día y que algún día, nos esperan que vuelvas,
sin ti, sin estar conmigo y sin mí, viviendo entre tu ausencia.