flor de may
Poeta recién llegado
Hoy he vuelto al lugar tan conocido
Donde nuestros paseos terminaban;
Junto al banco de madera, siempre el mismo,
En que me sentaba.
¡Tan fuerte era el recuerdo,
Que el corazón alucinaba!.
Escuché tu voz única,
Pura, distinta y calida,
Y no te pude ver,
Porque nunca se ve tras las lágrimas.
Donde nuestros paseos terminaban;
Junto al banco de madera, siempre el mismo,
En que me sentaba.
¡Tan fuerte era el recuerdo,
Que el corazón alucinaba!.
Escuché tu voz única,
Pura, distinta y calida,
Y no te pude ver,
Porque nunca se ve tras las lágrimas.