Polver
http://issuu.com/revol5/docs/ujuygtgdxtg/1
Quisiste volar como ángel y surcar el vacío
pero caíste como un ave herida.
Quizá debí mírate a los ojos,
quizá debí sonreírte,
quizá debí llorar contigo o quizá debí tomar tu mano;
para que nunca arrancaras tus alas
y te arrojaras del quinceavo piso.
Esa tarde lluviosa te arrojaste frente a mis ojos
y se arrojaron contigo mi corazón y mi alma.
Esa tarde fría te fuiste sin decir adiós
y la triste cascara que dejaste atrás aún espera por él.
Esa tarde de Julio mire tu última sonrisa y tu última lágrima
y sentí tan cercano tu ultimo latido y tu último suspiro
amabas la lluvia en tu cara,
quizá por eso escogiste una tarde lluviosa
y sabias que adoraba tu sonrisa,
quizá por eso sonreías mientras te arrojabas.
Quizás por eso me besabas con tanta pasión y ternura
una noche antes;
la última noche que nuestros cuerpos desnudos se amaron,
la última noche que nos sentimos vivos,
la última noche sin palabras; tan solo miradas
que atravesaban el alma, tan solo gemidos
que estrujaban nuestros cuerpos amor de piel
Quizá por eso despertaste aferrada a mi pecho,
quizá por eso tus ojos me miraban tan dulcemente
y quizá por eso parecía tan hermosa tu desnudez.
Nada importa ya, porque te has ido, ni la última mirada,
ni el ultimo te amo disfrazado con un beso, ni las horas
entre tus brazos, ni las noches de sexo,
ni siquiera importa la carta que me dejaste,
ni tus ultimas lágrimas,
ni el cielo que te vio morir,
ni la lluvia que lavo tu sangre,
por qué el día que te arrojaste te llevaste tanto de mi
y me dejaste sin nada que dar,
por qué el día que te arrojaste me quede vacío,
ese día mi mundo entero se arrojó contigo
hoy entierran tu cadáver y también me entierran a mí.
pero caíste como un ave herida.
Quizá debí mírate a los ojos,
quizá debí sonreírte,
quizá debí llorar contigo o quizá debí tomar tu mano;
para que nunca arrancaras tus alas
y te arrojaras del quinceavo piso.
Esa tarde lluviosa te arrojaste frente a mis ojos
y se arrojaron contigo mi corazón y mi alma.
Esa tarde fría te fuiste sin decir adiós
y la triste cascara que dejaste atrás aún espera por él.
Esa tarde de Julio mire tu última sonrisa y tu última lágrima
y sentí tan cercano tu ultimo latido y tu último suspiro
amabas la lluvia en tu cara,
quizá por eso escogiste una tarde lluviosa
y sabias que adoraba tu sonrisa,
quizá por eso sonreías mientras te arrojabas.
Quizás por eso me besabas con tanta pasión y ternura
una noche antes;
la última noche que nuestros cuerpos desnudos se amaron,
la última noche que nos sentimos vivos,
la última noche sin palabras; tan solo miradas
que atravesaban el alma, tan solo gemidos
que estrujaban nuestros cuerpos amor de piel
Quizá por eso despertaste aferrada a mi pecho,
quizá por eso tus ojos me miraban tan dulcemente
y quizá por eso parecía tan hermosa tu desnudez.
Nada importa ya, porque te has ido, ni la última mirada,
ni el ultimo te amo disfrazado con un beso, ni las horas
entre tus brazos, ni las noches de sexo,
ni siquiera importa la carta que me dejaste,
ni tus ultimas lágrimas,
ni el cielo que te vio morir,
ni la lluvia que lavo tu sangre,
por qué el día que te arrojaste te llevaste tanto de mi
y me dejaste sin nada que dar,
por qué el día que te arrojaste me quede vacío,
ese día mi mundo entero se arrojó contigo
hoy entierran tu cadáver y también me entierran a mí.