Sebastian Dusalgi
Poeta que considera el portal su segunda casa
Bajo la sombra de la luz roja,
el reloj sonaba las 12 am.
Entre silencios y gemidos
devoramos la noche
escribiendo en nuestros cuerpos.
La lluvia caía , las ventanas se convirtieron en papiros.
En tus ojos el placer sonreía.
te bebía sorbo a sorbo.
Eras un hermoso diagrama pintado en sábanas blancas.
Desenredamos el misterio del amor.
Con frescura te poseí ,
la misma lujuria se derretía por el calor de nuestros cuerpos.
Fue algo mítico nuestro encuentro.
Dejamos imborrables huellas en nuestra piel,
nuestros sexos se embriagaron
y quedaste ahí tendida en silencio cartujano
con la profunda paz de un Ángel.
Besando tu mejilla cruce la puerta
llevándome tu aroma.
Sebastian Dusalgi
el reloj sonaba las 12 am.
Entre silencios y gemidos
devoramos la noche
escribiendo en nuestros cuerpos.
La lluvia caía , las ventanas se convirtieron en papiros.
En tus ojos el placer sonreía.
te bebía sorbo a sorbo.
Eras un hermoso diagrama pintado en sábanas blancas.
Desenredamos el misterio del amor.
Con frescura te poseí ,
la misma lujuria se derretía por el calor de nuestros cuerpos.
Fue algo mítico nuestro encuentro.
Dejamos imborrables huellas en nuestra piel,
nuestros sexos se embriagaron
y quedaste ahí tendida en silencio cartujano
con la profunda paz de un Ángel.
Besando tu mejilla cruce la puerta
llevándome tu aroma.
Sebastian Dusalgi