Troto
Pablo Romero Parada
Si quieres ser amigo de alguien hay que estar ahí. De nada sirve la distancia.
Sigues ocupando mis pensamientos, comos los ocupabas
aquel verano del 2014 o a finales del año siguiente. Solo que
ahora, te amo más.
No importa cuanto sexo, ni
cuanto alcohol, ni cuanto dinero,
ni fiestas, ni fuerza, ni vida tenga. No
importa que posea de las herramientas
suficientes, como para no volver a interesarme
nunca más por vos. No quiero dejar de hacerlo y
se me vuelve de rojo y hambre el estómago, tan solo
con imaginarte pisoteando las aceras. Recordándote
entre los despistes de mi consuelo. En los chasquidos
de la rutina.
Somos de esos que son tan buenos como para que la
gente no nos tome en serio. Pero tampoco tanto como
para no pensar mal de algunas personas. Somos de los
que escurren la blancura de los ojos, los que esperan por
no cruzarse con desconocidos, los que no aguantan la soledad.
Somos,
éramos,
de los diferentes. Y no se si es que no lo viste o
si fui yo.
Sigues ocupando mis pensamientos, comos los ocupabas
aquel verano del 2014 o a finales del año siguiente. Solo que
ahora, te amo más.
No importa cuanto sexo, ni
cuanto alcohol, ni cuanto dinero,
ni fiestas, ni fuerza, ni vida tenga. No
importa que posea de las herramientas
suficientes, como para no volver a interesarme
nunca más por vos. No quiero dejar de hacerlo y
se me vuelve de rojo y hambre el estómago, tan solo
con imaginarte pisoteando las aceras. Recordándote
entre los despistes de mi consuelo. En los chasquidos
de la rutina.
Somos de esos que son tan buenos como para que la
gente no nos tome en serio. Pero tampoco tanto como
para no pensar mal de algunas personas. Somos de los
que escurren la blancura de los ojos, los que esperan por
no cruzarse con desconocidos, los que no aguantan la soledad.
Somos,
éramos,
de los diferentes. Y no se si es que no lo viste o
si fui yo.
Última edición: