Maktú
Poeta que considera el portal su segunda casa
Si la sed viene anegando
bebo el don de tu sonrisa,
me renuevo, y de esta guisa
voy a sorbos convocando
a las musas que cantando
me visitan cada día
regalando poesía
si las llamo suspirando.
Te prefiero gratamente
deshaciendo mi amargura,
desatando la atadura
y allanando la pendiente.
Te prefiero contundente
ante el tajo repentino
que a la vera del camino
nos acecha fieramente.
Sin tu voz no quiero oído,
sin tu luz ¿por qué encenderme?,
sólo quiero comprenderme
cuando tú me has comprendido.
Tanto amor tiene sentido
si lo entrego a tu cuidado,
si me siento arrebatado
por el sol a ti debido.
Tu calor sirve de abrigo
cuando el Norte sopla adverso
y el vaivén del Universo
baila el son de mi enemigo.
Al albor de tu postigo
crece el claro exuberante
de mi verso delirante
como tu más fiel testigo
Si la sed viene anegando
quiero saciarme contigo.
bebo el don de tu sonrisa,
me renuevo, y de esta guisa
voy a sorbos convocando
a las musas que cantando
me visitan cada día
regalando poesía
si las llamo suspirando.
Te prefiero gratamente
deshaciendo mi amargura,
desatando la atadura
y allanando la pendiente.
Te prefiero contundente
ante el tajo repentino
que a la vera del camino
nos acecha fieramente.
Sin tu voz no quiero oído,
sin tu luz ¿por qué encenderme?,
sólo quiero comprenderme
cuando tú me has comprendido.
Tanto amor tiene sentido
si lo entrego a tu cuidado,
si me siento arrebatado
por el sol a ti debido.
Tu calor sirve de abrigo
cuando el Norte sopla adverso
y el vaivén del Universo
baila el son de mi enemigo.
Al albor de tu postigo
crece el claro exuberante
de mi verso delirante
como tu más fiel testigo
Si la sed viene anegando
quiero saciarme contigo.