Metatron
Poeta fiel al portal
Desvísteme o penumbra seductora
de las interminables odiseas de mi destierro,
desvísteme con la caricia inherente
del silbido cotidiano del silencio,
que en la cúspide de una tonada
melancólicamente teje un deseo.
Que dulce es la amargura de tus labios
encajonados en los solsticios de mis besos,
y la fría imitación de tu sonrisa
se inhala la fantasía de mi desvelo
y te crea jactanciosamente
tan perfecta como te anhelo.
Desgastada y cansada tu piel
se arrancó el color de la vida,
se apagó como la nieve cotidiana
del invierno que exhalan tus pupilas
en las mil horas de amor propio
en las que solo tus manos
abrazan solitarias tus mejillas.
Agobiado y destrozado tu credo
se mudó a la esquina opuesta de tu presente
buscando a un Dios creado a tu antojo
en la corrupta pureza de tu mente,
bebiéndote el universo comprimido de tu cielo
cantando sinfonías de amor y de muerte.
E hibernaron tus labios
y se suicidaron tus sueños,
las estrellas de tus ojos se apagaron
quebrándose en tu lamento,
y te volviste tan perfecta
justo como te deseo...
Teñiste de olvido tus alas
por bajar hasta mi infierno,
te desprendiste de tu gloria
y te aferraste a mi cuerpo,
abrazaste mi condena
y me alimentaste de tu aliento.
Soy simplemente el guardián de tus pecados,
el perfecto tejedor de tus pasiones prohibidas,
el demonio amante de tus placeres
al que matas y devuelves la vida.
Eres la perfecta sinfonía de mi oscuridad,
la compleja calma y tormenta de mi cuerpo,
el ángel perdido
que bajó para amarme en mi tormento,
eres la perfecta seducción de mis demonios
que se alimentan satisfechos de tu cuello,
eres la perfecta lúgubre sinfonía
lo más puro y corrupto de mi infierno.